Document created: 11de septiembrede 2008
Air & Space Power Journal - Español  Tercer  Trimestre 2008
 
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Definiendo COIN

Principios e Imperativos para Combatir la Insurgencia

Dr. Conrad C. Crane*

Definiendo COIN

EL MUNDO SE DIO cuenta de la existencia de un cuerpo coherente de la teoría de la insurgencia como resultado de los trastornos revolucionarios que acompañaron al deterioro de los imperios después de la Segunda Guerra Mundial. Junto con la propagación de las ideas de Mao Tse-Tung, Ernesto "Che Guevara", Carlos Marighella y Vo Nguyen Giap se dio un intento de los insurgentes para desarrollar su propio conjunto de prácticas y principios. Los principios de estos escritores, mayormente británicos y franceses, fueron el producto de muchos años de lucha en teatros pasando por Argelia, Malaya y Vietnam, además de la observación de muchos estudios de casos. David Galula, Frank Kitson, Robert Thompson y Roger Trinquier ofrecen mucha información útil para los practicantes actuales de contrainsurgencia (COIN).1 Una nota reciente para quienes traten de entender COIN a partir de la historia es el trabajo amplio de Kalev Sepp, de la Escuela de Posgrado Naval, quien examina muchos casos históricos para desarrollar su propia lista de mejores y peores prácticas de COIN.2

Principios Básicos para la 
Contrainsurgencia

Cuando el equipo de redactores de la Infantería de Marina del Ejército encargado del Manual de Campo (FM) 3-24/Publicación sobre Lucha de Guerra de la Infantería de Marina (MCWP) 3-33.5, Contrainsurgencia, comenzó sus deliberaciones, revisó estas enseñanzas del pasado para desarrollar una lista básica de principios sobre los cuales crear el nuevo manual de doctrina. Aunque esta búsqueda resultó muy provechosa, los escritores que eran observadores y veteranos de conflictos recientes en Afganistán e Irak consideraron, basados en la naturaleza evolutiva del conflicto moderno, que algunos de los nuevos principios también merecían énfasis. Como resultado, la publicación enumera no sólo principios de COIN basados mayormente en la historia, sino también imperativos derivados de experiencias más contemporáneas. Juntos proporcionan un marco de referencia para discutir la búsqueda de una campaña exitosa de COIN. Con algunas variaciones, los principios e imperativos del nuevo FM/MCWP forman la base de este artículo. Este documento contiene explicaciones más detalladas.3 Aunque gran parte de la discusión se centra en aplicaciones a ejemplos estadounidenses, estos principios son ampliamente aplicables a la conducta operativa de cualquier COIN.

La Importancia de la Legitimidad

Por definición, los combatientes en lados opuestos de una guerra interna buscan el poder político. Según su propia definición de legitimidad, la población de la región disputada decidirá quién es el ganador. Eso no significa que los gobiernos ilegítimos no puedan gobernar. Todos gobiernan por una combinación de consentimiento y coacción, y aquellos que se definen como legítimos se apoyan principalmente en el consentimiento de los gobernados. La forma de gobierno que se apoya principalmente en la coacción es inestable; tan pronto como se interrumpe el poder del estado, la gente cesa de obedecerlo. Para el éxito de largo plazo, los contrainsurgentes deben fomentar el desarrollo de formas de gobierno efectivas mediante un gobierno legítimo.

Sin embargo, la definición local de legitimidad puede diferir bastante de nuestra tradición liberal occidental. Algunas culturas pueden aceptar un gobierno teocrático o dar más valor a la seguridad más que a las libertades que consideramos esenciales. Los contrainsurgentes deben realizar un análisis sociocultural exhaustivo para determinar lo que la población local percibe como gobierno legítimo. Deben entender y reconciliar estándares diferentes, una tarea que puede ser difícil para los Estadounidenses, quienes dan alta importancia a las prácticas democráticas y a los valores liberales. Deben reconocer que las opiniones locales—y no las nuestras—determinarán la legitimidad. No obstante, en situaciones que presentan conflictos civiles intensos donde las definiciones locales de legitimidad se vuelven excluyentes o genocidas hacia los grupos rivales, los contrainsurgentes interventores tendrán que coaccionar a los beligerantes, incluyendo al gobierno apoyado, para crear la posibilidad de un compromiso político.

La Primacía de los Factores Políticos

Muy raramente tienen éxito los contrainsurgentes que utilizan acciones puramente militares. Usualmente, se restaura la paz con alguna clase de solución política que resuelve las causas raíces de la insurgencia o crea aceptación popular amplia para el gobierno. Los aspectos político y militar de las guerras internas están inseparablemente ligados y siempre se deben evaluar conjuntamente. A pesar del aforismo ampliamente citado del General Chang Ting-chen, popularizado por Galula, que la guerra revolucionaria es 80% política y 20% militar, esa relación cambia con el tiempo y el lugar.4 No obstante, las acciones militares realizadas sin evaluar sus resultados políticos tendrán en el mejor de los casos una efectividad reducida y en el peor caso serán tremendamente contraproducentes. Los contrainsurgentes deben mantener el foco en su visión del estado político final que establecerá un gobierno legítimo.

Unidad de Esfuerzo

El equipo de redacción debatió ampliamente sobre si la nueva doctrina de COIN debería procurar la unidad de comando o la unidad de esfuerzo. El consenso fue que aunque la unidad de comando es ideal y preferida, también es imposible lograrla en la mayoría de los esfuerzos COIN. Los comandantes militares encontrarán miles de jugadores en su área de operaciones, incluyendo agencias del gobierno de los Estados Unidos, las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales (NGO) (tales como Médicos sin Fronteras) hasta los representantes de la nación anfitriona. En los niveles más altos del teatro, el embajador estadounidense y el equipo del país anfitrión deben participar en todo el planeamiento, pero parece evidente que tanto en Afganistán como en Irak los elementos del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa tienen cadenas de comando separadas. Muchas NGO se resisten a participar abiertamente con las fuerzas militares, a pesar de esto se debe realizar algún esfuerzo de coordinación. La cruda realidad es que los insurgentes que desean sembrar caos consideran a las agencias que prestan servicios como objetivos, y la mayoría de las NGO se dan cuenta de ese hecho. Sin embargo, aunque deseen seguridad, no aceptarán mucha guía. Lo más que se puede esperar en muchas situaciones es lo que el General Anthony Zinni, USMC, retirado, llama "HAND [SHAKE] CON (Handshake Control - Control de Coloquio)", un arreglo informal basado en contacto y entendimiento personal.5 También es esencial la participación de los contribuyentes de la nación anfitriona en todos los niveles para lograr metas políticas y establecer legitimidad crítica. Las unidades militares deben estar preparadas para dedicar recursos considerables a las obligaciones de coordinación con los varios actores. Todos tienen que contribuir a la restauración de la estabilidad y el mejoramiento de las condiciones.

Comprender el Entorno

El adiestramiento contemporáneo pre-despliegue de las unidades ha cambiado considerablemente en términos de orientación amplia en la sociedad y la cultura del área de operaciones. Los insurgentes comienzan con una gran ventaja en conocimiento local, y los contrainsurgentes deben compenetrarse rápidamente con la gente y sus vidas para ponerse a la par. Los contrainsurgentes deben entender las relaciones de poder, los valores y las ideologías dentro de la sociedad a fin de entender la naturaleza y las dificultades del conflicto existente. Por consiguiente, COIN requiere mayor énfasis en destrezas tales como idioma y conciencia cultural que la guerra convencional.

Operaciones Guiadas por Inteligencia

Los contrainsurgentes necesitan un mayor entendimiento cultural para recopilar, comprender y aplicar inteligencia esencial para el éxito de COIN. Sin inteligencia oportuna y precisa, las acciones militares pueden ser inefectivas en el mejor de los casos—contraproducentes en el peor. Las operaciones efectivas deben configurarse mediante inteligencia oportuna, específica y fiable que se recopila, analiza y aplica en el nivel más bajo posible—y se difunde a través de la fuerza. Las actividades COIN realizadas adecuadamente generan más inteligencia importante. Se desarrolla un ciclo mediante el cual las operaciones producen inteligencia para generar y dar forma a operaciones subsiguientes. Todo contrainsurgente representa un posible recopilador de inteligencia, y toda persona una posible fuente de información importante. Los informes recopilados por las patrullas de la unidad, los miembros del equipo del país, y las agencias civiles asociadas con los esfuerzos COIN a menudo son más importantes que los provenientes de activos de inteligencia especializados.

Aislar a los Insurgentes de su Causa y Apoyo

El aislamiento es un tema común entre los teóricos de COIN: es mucho más fácil desconectar una insurgencia de su apoyo y dejarla que se desvanezca, que matar o capturar a todos los insurgentes. Para lograr el éxito de largo plazo, los contrainsurgentes hábiles deben eliminar la fuente del poder de recuperación de una insurgencia. Hay que abordar las quejas sociales, políticas y económicas que estimulan el descontento. El control de la población y la seguridad de fronteras pueden desconectar el apoyo físico. En el mundo interconectado de hoy, el apoyo financiero de una insurgencia puede provenir de una variedad de fuentes. Quizás sea necesario realizar acciones legales internacionales o locales para secar esas actividades. A medida que aumenta la legitimidad del gobierno de la nación anfitriona, aumenta la participación de la población para limitar el apoyo a la insurgencia. La victoria en COIN se vuelve permanente cuando la gente apoya activamente el aislamiento de las fuerzas insurgentes derrotadas.

Seguridad Bajo el Imperio de la Ley

Con respecto a los desafíos que encontró mientras realizaba operaciones de COIN en Vietnam, John Paul Vann comentó, "La seguridad puede ser el diez por ciento del problema, o puede ser el noventa por ciento, pero sea lo que sea, es el primer diez por ciento o el primer noventa por ciento. Si no hay seguridad, nada de lo que hagamos durará."6 Los contrainsurgentes deben despejar las áreas de interferencia insurgente y mantenerlas así para construir instalaciones e instituciones que mejoren la vida de la población y resuelvan sus quejas. La aptitud para lograr seguridad sirve como la base para la legitimidad del gobierno.

Sin embargo, el cómo se logre esa seguridad puede ser tan importante como instituirla. Actuar de acuerdo con un sistema legal establecido alineado con la cultura y prácticas locales aumenta la legitimidad del gobierno. Pero los actos ilegítimos de los oficiales del gobierno o las fuerzas de seguridad pueden socavar todo progreso y estimular la insurgencia. Estas acciones incluyen el uso injustificado o excesivo de la fuerza, la detención ilegal, la tortura y el castigo sin juicio. Los insurgentes a menudo aprovechan los abusos de la policía o los soldados de la nación anfitriona para convertirlos en una herramienta de movilización clave. La participación de las fuerzas estadounidenses en las operaciones COIN debe cumplir con nuestros tratados y leyes. Cualquier abuso de los derechos humanos o las violaciones cometidas por estadounidenses son rápidamente conocidos por la población local y, con el tiempo, por el mundo—por ejemplo, la reacción local e internacional a los abusos en Abu Ghraib. Los actos ilegítimos socavan los esfuerzos COIN de corto y largo plazo.

Compromiso de Largo Plazo

La nueva doctrina de COIN está diseñada para aplicarse en una campaña de teatro, pero el último principio se orienta a los elementos de decisión en todos los niveles. Con su característica de demandar muchos recursos, COIN requiere dinero, personal y tiempo considerables. Por naturaleza las insurgencias son prolongadas y diseñadas para desgastar a los oponentes, quienes tienen mayores activos materiales. En el núcleo de muchas críticas del desempeño de Estados Unidos en COIN hay una suposición de que los estadounidenses no tienen ni la paciencia ni la voluntad necesarias para el éxito en los conflictos prolongados. Las poblaciones insurgentes y locales a menudo creen que unos cuantos años o unas cuantas bajas harán que Estados Unidos abandone COIN. Para reforzar la fe en la firmeza del apoyo estadounidense es necesario que los líderes a nivel nacional y del teatro reafirmen constantemente el compromiso, respaldando tales reafirmaciones con hechos.

La actividad política de mantener el apoyo público nacional recae fuera de la esfera de los comandantes militares de las fuerzas de intervención que realizan la campaña de COIN. Sin embargo, los comandantes deben garantizar que la conducción de las operaciones no dificulte la labor de los líderes elegidos para mantener el apoyo público ni socave la confianza del público. Asimismo, los contrainsurgentes deben preparar estructuras de apoyo diseñadas para operaciones de largo plazo. El planeamiento y los compromisos deben basarse en límites sostenibles de ritmo de operaciones y ritmo de personal. También debemos prestar atención a ampliar los requisitos a fin de mantener el apoyo de las instituciones de la nación anfitriona, incluso después de la reducción de los niveles de nuestras fuerzas.

Imperativos del Entorno 
de la Contrainsurgencia Contemporánea

Aunque todos los teóricos de COIN de la era de la Guerra Fría antes mencionados reconocerían estos principios, el entorno contemporáneo no es el mismo que el suyo. Las insurgencias de hoy son raramente monolíticas. Más usualmente, las contrainsurgencias encaran una matriz compleja y cambiante de enemigos con diferentes motivaciones y métodos. A menudo los insurgentes se vinculan a través de redes dispersas, aprovechando la Internet y los nuevos medios de comunicaciones que también utilizan para generar apoyo y difundir propaganda. Estas mismas tecnologías no sólo han incrementado la capacidad de respuesta y las demandas de los medios de comunicación mundiales sino que también han creado miles de bloggers a quienes nadie controla. Además, el fin de la Guerra Fría desató muchos odios y conflictos antiguos, que los combatientes pueden ahora perseguir utilizando armamentos ampliamente disponibles. Por lo que, además de los principios de base histórica enumerados anteriormente, COIN contemporánea debe considerar un conjunto de imperativos adicionales.

Gestión de la Información

Toda acción conlleva una reacción de información. El viejo dicho "percepción es realidad" tiene importancia especial para COIN, ya que las actitudes de la población tienen mucha importancia en la determinación de la victoria. La línea de operación lógica "información-operaciones"—tal vez la decisiva para una campaña de COIN—empalma y encapsula a todas las demás.7 Los insurgentes poseen una ventaja importante en el área de la información ya que pueden hacer promesas desmesuradas de lo que lograrían si estuvieran en el poder, mientras que los contrainsurgentes tienen que producir resultados reales, con las palabras igualando los hechos.

Los contrainsurgentes deben considerar el impacto de la información de sus acciones sobre muchas audiencias, incluyendo las poblaciones internacional, regional y local. Además, deben mantener informadas a las fuerzas militares amigas, y dirigir una campaña de información al enemigo. Especialmente para los estadounidenses, mantener el apoyo en el frente doméstico es también importante. Pero los mensajes a todas estas audiencias deben ser coherentes. En el entorno de información globalizado actual, la población local puede usar Internet o la televisión por satélite para monitorear mensajes transmitidos a la comunidad internacional y al público estadounidense. Cualquier incoherencia percibida reduce la credibilidad y socava los esfuerzos de COIN.

Gestión de Expectativas

Las expectativas no satisfechas pueden aumentar el descontento popular. Algunas culturas interpretan el fallo en mantener una promesa sumamente ambiciosa de mejoramiento como una decepción intencional—no como buenas intenciones que salieron mal. Para limitar el descontento y fomentar el apoyo, los contrainsurgentes deben fijar y mantener un conjunto realista de expectativas entre la población, la comunidad internacional e incluso las unidades militares amigas. Los contrainsurgentes efectivos entienden las normas locales y adaptan los métodos para controlar las expectativas. Las fuerzas estadounidenses enfrentan un desafío en esa área debido a su reputación en materia de logros. Algunos llaman a esto el "Síndrome del hombre en la luna", refiriéndose a la incredulidad expresada por los habitantes de una villa castigada que una nación capaz de poner una nave espacial en la luna no pueda restaurar rápidamente los servicios básicos o conseguir trabajo para todos.

Las agencias involucradas en la reconstrucción pueden ser victimas de promesas exageradas. Los contrainsurgentes tienen que recordar que sus palabras deben coincidir con los hechos. La gestión correcta de las expectativas para generar legitimidad requiere demostrar progreso político y económico para que la población vea cómo está mejorando la vida. Las operaciones COIN exitosas incrementan el número de personas que se interesan en el éxito del estado y su gobierno. La eventual victoria resulta en gran medida de convencer a una sólida mayoría de la población que sus vidas serán mejores bajo el gobierno que bajo un régimen insurgente. Aparentemente Estados Unidos ha tenido más éxito en mantener el apoyo local en Afganistán que en Irak, porque las expectativas iniciales en el primer país eran mucho menores que en el segundo, y porque los afganos han sido más agradecidos de las pequeñas mejoras.

Uso del Nivel de Fuerza Apropiado

En los muchos documentos preliminares de la nueva doctrina, el imperativo relacionado al uso de la fuerza pasó de "uso de fuerza mínima" a "uso de fuerza medida", hasta su redacción final. Muchos escritos contemporáneos de COIN resaltan el uso de la mínima fuerza posible en cualquier situación. No es eficiente ni efectivo realizar una operación militar que, por sus efectos involuntarios, cree más insurgentes de los que elimina. Sin embargo, a veces hace falta una muestra de fuerza para demostrar el compromiso o intimidar a los enemigos. Además, es necesario eliminar o capturar a algunos enemigos implacables. Pero los contrainsurgentes deben analizar cuidadosamente el tipo y la cantidad de fuerza a utilizar en cualquier operación. Los comandantes deben adoptar niveles de fuerza medidos, apropiados y aplicar esa fortaleza con precisión para cumplir la misión sin causar pérdida de vida o sufrimiento innecesarios.

También es importante el que maneje esa fuerza. Es más probable que la población considere las incursiones urbanas como legítimas si son realizadas por la policía en lugar de soldados extranjeros, siempre y cuando la policía tenga reputación de competencia e imparcialidad. Si la población considera a la policía más bien como parte de un grupo sectario opresivo, su uso puede ser contraproducente. Los contrainsurgentes efectivos deben entender el carácter de la policía local y las percepciones populares de la policía y las unidades militares. Estos factores son parte del proceso de determinar la forma más apropiada de aplicar la fuerza.

Aprender y Adaptarse

El verdadero tema unificador de FM 3-24 / MCWP 3-33.5 involucra aprender y adaptarse. La nueva doctrina es sólo parte de un proceso más amplio para cambiar el modo de pensar de los militares. Hay nuevos escenarios en los centros de adiestramiento, nuevos programas de estudio en las escuelas y nuevos programas para preparar las unidades para el despliegue. Los insurgentes contemporáneos están conectados en red para adaptación, tal como nuestras propias fuerzas tratan de hacerlo. Las tácticas exitosas con dispositivos explosivos improvisados en Irak pronto aparecen en Afganistán. Las tácticas de contrainsurgencia que funcionan una vez en un lugar serán anuladas en otro lugar en otro momento. Los contrainsurgentes hábiles deben adaptarse con tanta rapidez como sus oponentes. Cada unidad debe hacer observaciones, sacar y aplicar lecciones, y evaluar los resultados. Los comandantes deben tener un proceso para distribuir las mejores prácticas a través de sus comandos y para intercambiarlas con otras unidades. Debido a que los insurgentes cambiarán sus operaciones, buscando puntos débiles, una fuerza contrainsurgente debe disfrutar de competencia generalizada.

Autorizar Poderes en los Niveles más Bajos

COIN contemporáneo es una guerra de mosaicos. Comúnmente, en los seminarios dictados en las escuelas de guerra, dos ex comandantes de batallón en Irak y Afganistán discreparán profundamente en el curso de la guerra que ellos observaron. Esto es entendible porque no vieron la misma guerra. Diferentes zonas tienen diferentes conjuntos de condiciones y los enemigos emplean una combinación diferente de métodos. Los comandantes locales deben tener la autoridad y los recursos para manejar sus propias situaciones. Deben tener acceso a los recursos necesarios, o su control, para producir inteligencia oportuna, llevar a cabo operaciones tácticas efectivas y administrar información y operaciones civiles-militares. Una atmósfera de confianza y entendimiento debe impregnar la fuerza—algo que permita operaciones descentralizadas esenciales para COIN efectiva. Los comandantes de alto grado tienen el deber de delegar tantas capacidades como sea posible hasta el nivel de sus subordinados y, animar y habilitar la iniciativa. Ésta es una característica destacada de cualquier fuerza de COIN que puede adaptarse y reaccionar al menos tan rápido como los insurgentes que combate.

Apoyo a la Nación Anfitriona

No importa la efectividad de una fuerza de contrainsurgencia interventora, la nación anfitriona deberá consolidar y mantener el éxito final. El objetivo de largo plazo de cualquier esfuerzo estadounidense de COIN implicará dejar instalado un gobierno legítimo capaz de sostenerse por sí mismo. Esto requiere desarrollar líderes e instituciones locales viables. Aunque puede ser más fácil que las fuerzas estadounidenses realicen las operaciones militares ellos mismos o que las agencias civiles internacionales lleven a cabo los programas de desarrollo por su cuenta, es mejor trabajar para reforzar las fuerzas e instituciones locales y después asistirlos. Al final, los gobiernos de la nación anfitriona tendrán la responsabilidad última de resolver sus propios problemas. Eventualmente, la población local verá a los ejércitos extranjeros de liberación o asistencia como ocupantes o intrusos, por lo que será mejor transferir lo más pronto posible y sin degradación inaceptable el esfuerzo principal a las instituciones de la nación anfitriona.

Conclusión

La nueva doctrina refleja los principios e imperativos descritos anteriormente. En un intento de dar forma al futuro, los miembros del equipo de redacción hicieron todo lo posible para combinar la sabiduría del pasado con una valoración de las realidades actuales. Sin embargo, de acuerdo con los imperativos de aprender y adaptarse, estas ideas no pueden ser fijas. En tanto que continúe la guerra, debemos continuar perfeccionándolas.

Algunos críticos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos consideran que la nueva doctrina está "centrada en tierra". Aunque se podría esperar razonablemente ese enfoque en una publicación de la Infantería de Marina o del Ejército, esa etiqueta es realmente una equivocación. Más bien, la doctrina debe ser caracterizada como "centrada en la población". Una reunión reciente de los redactores de doctrina de la OTAN en París manifestó acuerdo general en que esto representaba la forma correcta para que los militares lleven a cabo COIN—dentro de un enfoque amplio que utilice todos los elementos del poder nacional y con la participación de una amplia gama de agencias de gobierno, internacionales y de la nación anfitriona.8 Aún queda una función para lograr la seguridad de poner "las bombas exactamente en el objetivo", usando un término de John Nagl, pero el éxito de largo plazo depende de un grupo mucho más amplio de actividades que las de los enfoques "centrados en el enemigo". El desafío para la fuerza aérea más poderosa del mundo está en cómo adaptar mejor su impresionante conjunto de capacidades para trabajar con las miles de agencias participantes en el enfoque amplio que requiere COIN. Todos reconocen y valoran ya las ventajas de la movilidad aérea. Hay mucha oportunidad para aplicaciones innovadoras de los activos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento con vistas a hacer importantes contribuciones en COIN. La Fuerza Aérea puede también ejercer gran influencia en el ciberespacio. Ningún servicio tiene un mejor historial de aprendizaje y adaptación en tiempo de guerra. Y nuevamente necesitamos esa capacidad hoy.

Notas:

1. David Galula, Counterinsurgency Warfare: Theory and Practice (Guerra de Contrainsurgencia: Teoría y Práctica) (London: Praeger, 1964); Frank Kitson, Low Intensity Operations: Subversion, Insurgency, Peace-Keeping (Operaciones de Baja Intensidad: Subversión, Insurgencia y Mantenimiento de la Paz) (London: Faber and Faber, 1971); Sir Robert Thompson, Defeating Communist Insurgency (Derrotar la Insurgencia Comunista) (1966; reimpresión, St. Petersburg, FL: Hailer Publishing, 2005); y Roger Trinquier, Modern Warfare: A French View of Counterinsurgency (Guerra Moderna: Visión Francesa de la Contrainsurgencia), traducción de Daniel Lee (New York: Praeger, 1964).

2. Kalev I. Sepp, PhD, "Best Practices in Counterinsurgency (Prácticas Recomendadas en Contrainsurgencia)", Military Review 85, No. 3 (Mayo–Junio 2005): 8–12, http://calldp.leavenworth.army.mil/eng_mr/2006080808030243/2005/May_Jun/04_sepp.pdf#xml=/scripts/cqcgi.exe/@ss_prod.env?CQ_SESSION_KEY =QRSTPUMYTHEQ&CQ_QH=125622&CQDC=5&CQ_PDF_HIGHLIGHT=YES&CQ_CUR_DOCUMENT=3. El Dr. Sepp acaba de ser nombrado sub-secretario asistente de defensa para operaciones especiales y conflictos de baja intensidad.

3. FM 3-24 / MCWP 3-33.5, Counterinsurgency (Contrainsurgencia),diciembre de 2006, 1-20 a 1-26, http://usacac.army.mil/cac/repository/materials/coin-fm3-24.pdf.

4. Véase Galula, Counterinsurgency Warfare (Guerra de Contrainsurgencia), 89.

5. Véase Tom Clancy con el General Tony Zinni y Tony Koltz, Battle Ready (Listos para la Batalla) (New York: G. P. Putnam’s Sons, 2004), 215.

6. Citado en Neil Sheehan, A Bright Shining Lie: John Paul Vann and America in Vietnam (Una Mentira Luminosa Brillante: John Paul Vann y América en Vietnam) (New York: Random House, 1988), 67.

7. Para leer más sobre la línea lógica de operación "información-operaciones", véase FM 3-24/MCWP 3-33.5, Counterinsurgency (Contrainsurgencia),5-3 a 5-11.

8. Taller sobre Operaciones de Contrainsurgencia y Estabilidad: Métodos Estadounidense, Francés, Británico y Alemán, Instituto Francés de Relaciones Internacionales, París, 4 de junio de 2007.


Colaborador
 
*Director del Instituto de Historia Militar Estadounidense, el Dr. Crane tiene el cargo de Presidente de Estudios Aeroespaciales en el Army War College. Fue el autor principal del Manual de Campo 3-24/Publicación sobre Lucha de Guerra de la Infantería de Marina 3-33.5, el manual de contrainsurgencia publicado en diciembre de 2006.


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