Document created: 11 de septiembre de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Tercer  Trimestre 2008
 
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Diez Propuestas Respecto al Poderío Espacial

Los Albores de una Fuerza Espacial

Teniente Coronel (USAF) Mark E. Harter Nadie puede predecir con certeza cuál será el significado último del dominio del espacio.

Presidente John F. Kennedy, 1961

Poderío Espacial
EL 4 DE OCTUBRE DE 1957, la Unión Soviética asombró al mundo al lanzar con éxito el primer satélite artificial, el Sputnik I, a la órbita baja de la Tierra (OBT). Al repetir esta hazaña en un lapso de un mes (Sputnik II), los soviéticos hicieron una declaración audaz de profundo significado tecnológico, político y militar que marcó el comienzo de la carrera por el espacio de la raza humana: "la frontera final". A medida que se intensificó la Guerra Fría, Estados Unidos comprendió rápidamente las consecuencias globales y el potencial militar de los activos espaciales en el "punto elevado" y respondió desarrollando su propia capacidad espacial, culminando una década después con el logro de la visión del Presidente Kennedy y la meta nacional de las misiones lunares Apolo de la NASA (National Aeronautics and Space Administration). Desde entonces, el desarrollo espacial ha proliferado; docenas de naciones están tras los beneficios económicos y militares del uso de los sistemas espaciales.

Teniendo en cuenta la demanda actual de operaciones espaciales militares y comerciales, es prudente contemplar los elementos esenciales que definen la naturaleza y potencial de un robusto poderío espacial. ¿Cuáles son las características fundamentales del potencial poderío espacial militar estratégico de una nación? ¿Son estas propuestas respecto al espacio las que pueden servir de guía en las interrogantes y problemas que dan forma a la capacidad de poderío espacial militar de una nación? La respuesta es sí.
 


¿Qué fortalezas fundamentales describen mejor el potencial del poderío espacial militar? 

¿Cuáles son las limitaciones claves del poderío espacial y cómo se pueden superar?

¿Cuáles son las claves para desarrollar con éxito el poderío espacial?

¿Qué recursos y estructura de comando y control (C2) son necesarios?

¿Cómo logra una nación la condición de potencia espacial?

Este artículo ofrece una perspectiva fresca y concisa de la naturaleza y potencial del poderío espacial nacional.1 Mediante un examen histórico de la actividad espacial militar y comercial, entrevistas personales con casi 100 profesionales espaciales, y la revisión de la literatura del poderío espacial de más de 50 fuentes, esta investigación evalúa el potencial estratégico de un poderío espacial robusto y las propuestas fundamentales que lo definen.2 Los resultados apuntan a una lista de las "10 mejores" propuestas y claves del poderío espacial, concluyendo en última instancia que el verdadero poderío espacial estratégico de una nación no puede lograr su pleno potencial sin una fuerza espacial separada e independiente. En efecto, este trabajo representa un paralelo (en cierto sentido limitado, basado en tiempo y recursos) de la interesante investigación del Coronel Phillip S. Meilinger, USAF, quien publicó 10 Propositions Regarding Air Power (10 Propuestas Respecto al Poderío Aéreo) en 1995, así como varios corolarios producidos desde entonces por otros profesionales del espacio.3

Poderío Espacial: 
Referencias Históricas

El poderío espacial será tan decisivo en el combate del futuro como lo es el poderío aéreo hoy.
Honorable E. C. Aldridge Jr.
Política Espacial de la USAF, 1988
Hay una correlación familiar entre el poderío espacial de principios del siglo veintiuno y la infancia del poderío aéreo en la era después de la Primera Guerra Mundial. Los paralelos en el desarrollo del poderío aéreo y el poderío espacial son interesantes y hasta predecibles—la comunidad espacial lucha ahora con muchos de los mismos problemas que plagaron el poderío aéreo inicialmente. Como el poderío aéreo después de la Primera Guerra Mundial, no hay duda que las fuerzas espaciales de hoy ofrecen muchas mejoras a los combatientes de guerra conjunta. Además, desde una perspectiva nacional, los sistemas espaciales proporcionan capacidades económicas, comerciales y científicas esenciales que resultan en centros de gravedad (COG) potenciales.4 Así como las naciones protegen sus activos de tierra, mar y aire con fines económicos, comerciales y militares, la protección de la capacidad espacial se está volviendo cada vez más importante (control espacial). Así como los primeros defensores del poderío espacial lidiaron con cómo lograr un poderío aéreo efectivo, la comunidad espacial de hoy lucha con asuntos doctrinarios, organizativos y operativos muy similares:
 

Poderío Aéreo: Después de la Primera Guerra Mundial 

Mejora demostrada de fuerzas (inteligencia, vigilancia y reconocimiento [ISR]),   desde la Primera Guerra Mundial. 
Apoyo demostrado a las fuerzas terrestres y navales.
¿Puede el poderío aéreo ser ofensivo y defensivo? 
¿Cómo desarrollar poderío aéreo estratégico y táctico?
¿La mejor manera de integrar el poderío aéreo en las operaciones conjuntas?
¿Lograr el presupuesto adecuado para los sistemas de poderío aéreo? 
¿C2 optimizado del poderío aéreo?
Desarrollar doctrina, política y adiestramiento en poderío aéreo. 
¿Se justifica que el poderío aéreo tenga su propio servicio separado?

Poderío Espacial: Principios del Siglo Veintiuno

Mejora demostrada de fuerzas (ISR, navegación, estado del tiempo, comunicaciones) desde las operaciones Tormenta del Desierto, Fuerza Aliada, Libertad de Irak y Libertad Duradera.
Apoyo demostrado a las fuerzas terrestres, navales y aéreas.
¿Puede el poderío espacial ser ofensivo y defensivo?
¿Cómo desarrollar poderío espacial estratégico y táctico?
¿La mejor manera de integrar el poderío espacial en las operaciones conjuntas?
¿Lograr el presupuesto adecuado para los sistemas de poderío espacial?
¿Cuál es la construcción de C2 del poderío espacial más efectiva?
Desarrollar doctrina, política y adiestramiento en poderío espacial.
¿Se justifica que el poderío espacial tenga su propio servicio separado?

Las lecciones aprendidas de la historia del desarrollo del poderío aéreo permiten que el poderío espacial nacional evite errores y dificultades similares. Recuerden que el poderío aéreo surgió durante la e

Primera Guerra Mundial como una capacidad militar legítima, trayendo consigo grandes teóricos del poderío aéreo como William "Billy" Mitchell, Giulio Douhet y Hugh Trenchard (para citar algunos), y condujo hacia una eventual Fuerza Aérea Estadounidense independiente. Este autor sugiere que, basados en el paralelo con el nacimiento del poderío aéreo, la comunidad espacial está a punto de un poderío espacial indisputable, al surgir teóricos del poderío espacial y el nacimiento de una fuerza espacial independiente en la próxima década.


Definiciones

Propuesta;algo que se ofrece para consideración o aceptación.5

Espacio;comienza donde los satélites pueden mantener su órbita (130 kilómetros) y se extiende hasta el infinito.6

Poderío;control o autoridad para influenciar; la capacidad de producir un acto o evento.7

Poderío espacial;la capacidad de una nación para explotar y controlar el medio del espacio para apoyar y alcanzar metas nacionales.8

Este artículo ofrece guía pertinente sobre las interrogantes y problemas que dan forma a la capacidad del poderío espacial de una nación. Los operadores, estrategas, planificadores, desarrolladores de política y profesionales de adquisiciones espaciales militares podrán tomar en cuenta estas propuestas al desarrollar su entendimiento del poderío espacial y emplear las fuerzas espaciales en el próximo siglo: 1.  El espacio es el punto elevado último.

2.  El espacio es un medio distinto; las fuerzas espaciales requieren una teoría, doctrina y política centradas en el espacio.

3.  El poderío espacial es un multiplicador de fuerzas para los comandantes combatientes y los servicios militares.

4.  Las fuerzas espaciales pueden apoyar simultáneamente todos los niveles de guerra.

5.  El poderío espacial apalanca los centros de gravedad económico y militar de una nación.

6.  La superioridad espacial comienza con el acceso asegurado al espacio.

7.  El control del espacio requiere ojos, oídos, escudos y espadas.

8.  Las fuerzas espaciales requieren comando y control centralizado dirigido por profesionales del espacio.

9.  El poderío espacial es una función de la capacidad espacial total de una nación (unidad de esfuerzo espacial).

10.  El poderío espacial nacional logra su potencial pleno cuando la nación se compromete a mantener una fuerza espacial separada e independiente.

Diez Propuestas
Respecto al Poderío Espacial

Estas 10 propuestas del poderío espacial se agrupan en dos categorías: características del espacio y desafíos del espacio. Las propuestas una a cinco caracterizan el medio del espacio, revelando el significado, las ventajas y el valor del poderío espacial. Las propuestas seis a diez enmarcan los desafíos en el logro de un poderío espacial nacional robusto. Se proporcionan argumentos para la seguridad, control y dominio del medio del espacio a través de la superioridad espacial (puesta en órbita o "space lift", operaciones antiespaciales y C2 de fuerzas espaciales) y la unidad nacional de esfuerzo. La décima propuesta resume la clave para lograr el poderío espacial nacional—una fuerza espacial eventual y necesariamente separada e independiente.

1. El espacio es el punto elevado último.

¡Tomemos el punto elevado y mantengámoslo!
Sun Tzu, hacia 500 AC
Los grandes líderes militares entienden las ventajas estratégicas, operativas y tácticas del control del punto elevado. Desde los antiguos guerreros chinos de Sun Tzu que aseguraban una colina, hasta los globos aerostáticos tripulados de la Guerra Civil Estadounidense, los pioneros de aeroplanos de la Primera Guerra Mundial, los héroes de la aviación de la Segunda Guerra Mundial, y los SR-71 y U-2 de gran altura de la Guerra Fría, el punto elevado proporciona las ventajas estratégicas de seguridad, conciencia de situación, reconocimiento, selección de objetivos y fuerza ofensiva para dominar el espacio de batalla. El medio del espacio es el punto elevado último, con velocidad, alcance, altitud y sigilo sin paralelo.

Los sistemas espaciales de punto elevado proporcionan un conducto para canalizar los instrumentos del poderío nacional (diplomático, de información, militar y económico) para obligar al enemigo a que capitule. La era de la información del siglo veintiuno, la red de información global, la informática y la guerra centrada en redes dependen de la recopilación y diseminación global en tiempo real de información, a menudo posible sólo desde sistemas espaciales. Los instrumentos de información y militares del poderío aéreo están estrechamente vinculados. Similarmente, las operaciones de información, la guerra de información y la información en la guerra dependen de plataformas espaciales robustas, e ilustran que "las balas ganan las batallas y la información gana las guerras". Los sistemas espaciales son uno de los conductos principales para el enfoque centrado en redes, que alimentan las redes digitales para distribuir la información instantáneamente y sin fronteras. Las comunicaciones satelitales (SATCOM) proporcionan C2 en tiempo real y a prueba de interferencias para hacer posibles las acciones diplomáticas entre las naciones. Los sistemas espaciales apoyan o perturban la economía de una nación moviendo grandes cantidades de datos alrededor del mundo a la velocidad de la luz, cambiando la forma de las economías nacionales con conectividad global (SATCOM, estado del tiempo, navegación, medioambiente, científica, etc.). La estrategia de seguridad nacional de 1998 de la Casa Blanca destacó la importancia del espacio.9


El espacio ha surgido como un nuevo servicio de información global con consecuencias políticas, diplomáticas, militares y económicas amplias para Estados Unidos. El acceso sin obstrucciones y el uso del espacio es esencial para proteger la seguridad nacional de los Estados Unidos y promover nuestra prosperidad. 
Una Estrategia de Seguridad Nacional
para el Nuevo Siglo, octubre de 1998
Como el punto elevado último, el medio del espacio es potencialmente el medio geopolítico, tal vez más que cualquier otro medio, en el que operan los militares. El espacio es global por naturaleza. El medio del espacio no tiene ningún límite geográfico o de nación-estado. Los satélites viajan en sus órbitas por encima de cualquier nación del mundo, generalmente desapercibidos y eludiendo los embotellamientos terrestres tradicionales. En el espacio, la soberanía territorial no existe (con la excepción de los espacios de órbita ecuatorial geosincrónica de la Tierra [GEO] que quedan directamente sobre cada país), pero es aún altamente geopolítico con numerosos tratados espaciales, políticas internacionales y leyes del conflicto armado.10

2. El espacio es un medio distinto; las fuerzas espaciales requieren una teoría, doctrina y política centradas en el espacio.

Cuando piensen en proteger los intereses globales de esta nación,
 deben recordar sus inicios con el espacio. Es el cuarto medio de guerra.
General Ronald R. Fogleman, USAF
    Documento de Doctrina de la Fuerza
   Aérea 2-2, Operaciones Espaciales, 1998
En el corazón de la guerra se encuentra la doctrina. Representa las creencias centrales de librar
 guerra con el fin de lograr la victoria. Es fundamental para el juicio sano.
General Curtis E. LeMay, USAF, 1968
Así como las fuerzas de tierra, navales y aéreas operan en sus propios entornos distintos (medios), las fuerzas espaciales operan en su propio medio distinto—el vacío del espacio. El Documento de Doctrina de la Fuerza Aérea (AFDD) 2-2, Operaciones Espaciales, establece claramente que, "El espacio es un medio de guerra como el aire, la tierra, y el mar".11 Las leyes de la física restringen, habilitan y distinguen cada medio. Las fuerzas de tierra están limitadas por la gravedad en dos dimensiones; las fuerzas de mar y aire son tridimensionales y dependen totalmente de las leyes de dinámica de fluidos de Bernoulli; y las fuerzas espaciales funcionan según las leyes del movimiento planetario de Kepler. Por consiguiente, si las fuerzas de tierra, navales y aéreas están gobernadas y optimizadas por su propia teoría, doctrina y política de medio único, tiene sentido que las fuerzas espaciales se beneficiarían de su propia teoría, doctrina y política de espacio único. Debido a los entornos operativos distintos, la teoría del poderío naval no se traduce claramente en la teoría del poderío aéreo; ni parecería lógico que la teoría del poderío aéreo se transfiera a la teoría del poderío espacial.12

El problema de las fuerzas espaciales actuales es que, desde el comienzo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1947 hasta la década de 1990, el poderío aéreo ha opacado el desarrollo del poderío espacial, ya que ambos estaban regidos por la organización de la teoría, doctrina y política de la Fuerza Aérea. La USAF declaró en 1958 que el dominio vertical del aire y el espacio (aeroespacio) era "indivisible".13 Desgraciadamente esto dio lugar a que el poderío aéreo y el poderío espacial se desarrollen simultáneamente dentro de un servicio centrado en el poderío aéreo. Durante la Guerra Fría existían recursos limitados (presupuesto y personal) para desarrollar igualmente ambos poderíos; el poderío aéreo ganó la prioridad, y el poderío espacial—visto como un subconjunto del poderío aéreo—sufrió.14 Dos eventos importantes en la década de 1990 invirtió esta tendencia de 40 años y mejoró de forma significativa el desarrollo del poderío espacial: (1) el fin de la Guerra Fría liberó recursos para el desarrollo del poderío espacial, y (2) la Guerra del Golfo Pérsico demostró ser un "evento decisivo en las aplicaciones espaciales militares", canalizando rápidamente inversiones espaciales a través del Departamento de Defensa (DOD).15 Desde entonces, la doctrina del poderío espacial en los niveles de servicio y conjunto ha progresado de forma significativa, pero aún falta mucho por hacer.16

3. El poderío espacial es un multiplicador de fuerzas para los comandantes combatientes y los servicios militares.

Como se demostró durante Tormenta del Desierto, y nuevamente durante
 la campaña aérea de los Balcanes, el espacio es una parte integral de todo loque hacemos para lograr nuestra misión [militar].
General Lester P. Lyles, USAF, 2001
Ninguna discusión de Tormenta del Desierto puede ignorar la inmensa contribuciónrealizada por nuestras fuerzas espaciales. Ni seremos capaces de ignorar las contribuciones espaciales en el futuro.
General Charles A. "Chuck" Horner,
USAF, 1999
El poderío espacial proporciona a los líderes, operadores y planificadores militares enormes efectos de mejoramiento de fuerzas que multiplican la efectividad del combate conjunto cuando se realizan campañas de teatro. Los sistemas espaciales mejoran significativamente la capacidad de las fuerzas amigas de atacar el corazón o los centros de gravedad (COG) del enemigo, permitiendo que las fuerzas de tierra, mar y aire logren el dominio rápido del espacio de batalla. Los activos espaciales reducen "la niebla de la guerra" de Clausewitz proporcionando operaciones sinérgicas basadas en efectos a las fuerzas terrestres, y produciendo efectos que logran objetivos de campaña en formas que las fuerzas de aire, tierra y mar por sí solas no podrían (Figura 1). El surgimiento del espacio militar después de la Guerra de Vietnam produjo tremendos avances en el combate al usarse durante 24 horas al día, siete días a la semana (24/7) activos espaciales tales como sistemas de navegación y selección de objetivos de precisión global; comunicación por satélites de alcance global; advertencia de misiles estratégicos y de teatro; datos globales del estado del tiempo; inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) fenomenales; y búsqueda y rescate de combate altamente integrados. Además de ser un enorme multiplicador de fuerzas, el poderío espacial por su naturaleza es conjunto; sus efectos en las operaciones dirigidas a tierra, mar y aire pueden ser directos o indirectos, inmediatos o retardados. La integración del espacio en el plan de campaña de teatro del comandante de la fuerza conjunta (JFC), así como el planeamiento deliberado y de acción en crisis, ha evolucionado mucho desde la Operación Tormenta del Desierto, ofreciendo un dominio aún más mortífero y rápido del espacio de batalla.17 Dicho simplemente, las fuerzas terrestres combinadas con las operaciones espaciales basadas en efectos producen una capacidad de combate sinérgica sin paralelo: 1 + 1 = 3!

4. Las fuerzas espaciales pueden apoyar simultáneamente todos los niveles de guerra.

El espacio ya está ligado inextricablemente a las operaciones militares en tierra, mar y aire.

Joint Strategy Review, enero de 1997

Los sistemas espaciales producen efectos globales y de teatro simultáneamente debido a su velocidad, alcance, precisión y presencia global. Los satélites, gracias a su ventaja del punto elevado, tienen la capacidad de cubrir simultáneamente varios teatros. Las constelaciones de satélites GEO proporcionan comunicaciones por satélite (SATCOM) y alerta de misiles 24/7 gracias a su posición estacionaria; los satélites ISR de órbita terrestre baja en constelaciones significativas proporcionan revisiones rápidas en cuestión de horas; y los satélites del sistema de posicionamiento global permiten la navegación global 24/7, adaptada a las operaciones específicas del teatro. Esta capacidad permite que las fuerzas de superficie impacten directamente las operaciones de combate en los niveles global, de teatro y local de forma simultánea.

Figura 1. Operaciones basadas en efectos


Operaciones basadas en efectos
Clave
BRAT Reporte y Selección de Objetivos más allá de la Línea Visual
CAOC Centro de Operaciones Aéreas Combinadas
JTAGS Estación terrena táctica conjunta
M3P Procesador Móvil Multimisión 
TES Satélite de Experimentación de Tecnología.

De manera similar, gracias a su medio único de punto elevado, el poderío espacial transmite información crítica para el planeamiento y ejecución de operaciones militares en todos los niveles de la guerra—estratégico, operativo y táctico (Figura 2). Mientras que las fuerzas terrestres generalmente luchan batallas tácticas secuenciales antes de pasar a los objetivos operativos o estratégicos, las fuerzas espaciales (y en cierto sentido, las fuerzas aéreas) tienen la capacidad de emprender campañas separadas, paralelas en todos los niveles de la guerra.18 Por ejemplo, la constelación del Programa de Apoyo de Defensa detecta, identifica, rastrea y advierte sobre lanzamientos de misiles estratégicos (misiles balísticos intercontinentales), mientras que también advierte sobre misiles de teatro tácticos desde misiles enemigos de corto alcance.
Cobertura del poderío espacial
Figura 2. Cobertura 
del poderío espacial
Finalmente, los sistemas espaciales proporcionan información a través del espectro del conflicto, incluyendo guerra convencional, guerra no convencional (nuclear), guerra asimétrica (guerra global contra el terrorismo), y operaciones militares distintas de la guerra, que incluyen asistencia humanitaria y ayuda en desastres, operaciones de pacificación, operaciones de evacuación de no combatientes, etc. A medida que el ritmo de las operaciones de los militares estadounidenses continúa incrementando en duración y cantidad (Figura 3), con frecuencia en lugares austeros del mundo que tienen limitada o ninguna infraestructura, las fuerzas militares dependen cada vez más de las capacidades inmediatas basadas en el espacio.19 Los sistemas espaciales generalmente son los primeros en el teatro gracias a su punto elevado, órbitas omnipresentes, listos para proveer navegación 24/7, informes de estado del tiempo, SATCOM e ISR desde el inicio del conflicto.

La clave para que el poderío espacial apoye todos los niveles de guerra simultáneamente y a través del espectro del conflicto es asegurar que los sistemas espaciales tengan acceso global al espectro total de un adversario o conflicto regional. Sin embargo, si los activos espaciales son limitados en número, capacidad o tamaño de constelación, rápidamente se convierten en activos escasos y de baja densidad (HD/LD) por los que los líderes militares compiten en prioridad y apoyo, reduciendo en última instancia la capacidad de apoyo simultáneo en todos los niveles de la guerra.

5. El poderío espacial apalanca los centros de gravedad económico y militar de una nación.

El espacio será indudablemente un centro de gravedad en cualquier guerra del futuro.

Jeffrey R. Barnett
Guerra del Futuro: Una Evaluación
de las Campañas Aeroespaciales en 2010


Ritmo de operaciones
Figura 3. Ritmo de operaciones de 
la USAF, 1947-2000
Dirigido correctamente, el poderío espacial apalanca los CGO militares y económicos, proporcionando una avenida para todos los instrumentos de poder nacional para que respondan de una forma más efectiva a las situaciones globales. El espacio está surgiendo como el COG militar y económico de las naciones que realizan operaciones militares y económicas que dependen de la información.20 El incremento global de la actividad espacial de los sectores gobierno, militar y comercial es importante a pesar de una breve interrupción económica a finales de la década de 1990. Por ejemplo, los gastos de la industria espacial estadounidense (militar, civil e industrial) se calculan en más de 80 mil millones de dólares por año; la industria espacial involucra más de 500.000 empleos únicamente en los Estados Unidos; y desde 1959 la inversión espacial nacional del gobierno de los Estados Unidos es de casi 1,3 billones de dólares (1.300.000 millones).21 La parte final de la década de 1990 marcó la primera vez en que las actividades de inversión espacial comercial superaron a la actividad del gobierno en áreas tales como el número de lanzamientos, los ingresos por fabricación de satélites y los ingresos por lanzamientos.22 Más recientemente, durante la Operación Libertad de Irak, los satélites comerciales suministraron el 80 por ciento de todas las comunicaciones por satélite utilizadas por los militares estadounidenses.23 Desde una perspectiva global, en el año 2006 las contribuciones espaciales representarán un estimado de 209 mil millones de dólares en la economía global.24

Un COG es una fuente de poder de la que una nación-estado deriva su libertad de acción, fortaleza física o voluntad para luchar.25 Estados Unidos depende del espacio más que cualquier otra nación, cediendo una ventaja asimétrica (y vulnerabilidad potencial).26 Colectivamente, los activos espaciales de Estados Unidos son ya un COG, y el dominio del medio del espacio es vital para la salud, seguridad y prosperidad nacional. En la actual era de la información, de forma creciente se construyen economías y se luchan guerras con información (electrones); el espacio está pasando rápidamente a ser el medio primario para la transferencia de información. Como cualquier otro COG militar o nacional, el COG espacial de la nación debe ser seguro. Consideren las consecuencias estratégicas y la vulnerabilidad de los COG militar y económico en caso de que se pierda la disponibilidad de los sistemas espaciales. Las actividades de comunicación, navegación, adquisición de imágenes y estado del tiempo basadas en el espacio son ahora esenciales para la conciencia de situación global, para la industria del transporte y para los mercados financieros.

El espacio también es un COG lucrativo para otras naciones; ya no es un "santuario" reservado para los Estados Unidos. Otras naciones están ingresando rápidamente en la carrera espacial. Actualmente 58 naciones tienen en órbita satélites con fines militares o económicos; 15 naciones tienen sus propia capacidad local de puesta en órbita espacial; y hay cinco proveedores de lanzamiento espacial en forma de consorcio internacional para lanzar satélites para quienes no puedan hacerlo por sí mismos.27 Aunque el crecimiento espacial ocurre predominantemente entre las naciones avanzadas tecnológicamente, están aumentando dramáticamente las ventas de productos espaciales comerciales a todas las naciones. Docenas de proveedores de SATCOM e imaginería que conforman consorcios espaciales ofrecen sus servicios en los mercados globales abiertos.28 La existencia de estas organizaciones espaciales comerciales e internacionales quiere decir que no es necesario que una nación sea una superpotencia tecnológicamente avanzada para adquirir poderío espacial—la imaginería espacial, el estado del tiempo y SATCOM están disponibles y se pueden comprar en Internet con una tarjeta de crédito. El comercialismo espacial hace que todas las naciones-estado sean participantes potenciales, y vuelve borrosa la línea entre fuerzas espaciales hostiles (rojas), amigas (azules) y neutrales (grises).

6. La superioridad espacial comienza con el acceso asegurado al espacio.

Quien tenga la capacidad de controlar el espacio poseerá por consiguiente la capacidad para controlar la superficie de la Tierra.
General Thomas D. White
USAF chief of Staff, 1958
El principio más importante que debe guiar a nuestros profesionales del aire y el espacio es el imperativo de controlar el punto elevado último.
Honorable Meter B. Teets
Undersecretary of the Air Force, 2002


El propósito del poderío espacial de una nación-estado es apoyar y lograr objetivos nacionales. Para ello, una nación debe ser capaz de asegurar sus activos espaciales, controlar el medio del espacio y disuadir a los potenciales adversarios espaciales. La superioridad espacial—asegurando la libertad de acción en el espacio mediante la protección de los activos espaciales y, si fuera necesario, negando las capacidades espaciales de un enemigo—es fundamental para el poderío espacial nacional y es actualmente la máxima prioridad del Comando Espacial de la Fuerza Aérea.29 El autor sugiere que la superioridad espacial se representa mejor como una pirámide que consta de tres componentes críticos: puesta en órbita sensible (llegar al espacio), operaciones antiespaciales (control del espacio) y una estructura C2 centrada en el espacio (Figura 4).30 Elimine uno de estos tres elementos, y el poderío espacial de una nación se deteriorará rápidamente.
Pirámide de la superioridad espacial
Figura 4. Pirámide de la 
superioridad espacial
La posición es estratégica. La posición es vital. La posición es la clave del éxito en la mayoría de los aspectos de la vida, sea que se trate de deportes, negocios o política—y especialmente operaciones de combate militar. Para lograr la posición última en el espacio, una nación necesita acceso asegurado al mismo; es la base sobre la que opera la superioridad espacial. El lanzamiento espacial proporciona acceso a posiciones estratégicas vitales para que los activos en órbita logren objetivos nacionales integrados con las campañas militares. Para garantizar la seguridad y el dominio del medio del espacio (superioridad espacial), una nación con poderío espacial necesita capacidad de puesta en órbita sensible y asequible para desplegar, sostener, aumentar y operar sistemas espaciales en órbita cuando sea necesario. Una capacidad de puesta en órbita confiable, sensible y asequible es la puerta al verdadero poderío espacial nacional.

Esta investigación indica que la capacidad de puesta en órbita (acceso asegurado al espacio) es sin lugar a dudas la principal limitación al poderío espacial efectivo, sostenido y robusto. La capacidad de puesta en órbita nacional debe estar integrada entre las comunidades de puesta en órbita militar, civil, comercial e internacional—el compartir tecnología sinérgica, vehículos de lanzamiento de núcleo común e infraestructura de tierra o campo de prueba es esencial para la capacidad de puesta en órbita nacional (véase la propuesta No. 9). El reemplazo de los vehículos de lanzamiento desechables con vehículos de lanzamiento reutilizables (RLV), sistemas de órbita en una etapa y sistemas de propulsión hipersónica aerobios (estatorreactores y estatorreactores supersónicos de combustión) ha debido realizarse hace mucho tiempo.31 Una nación con capacidad espacial requiere capacidad de lanzamiento espacial local para las operaciones de defensa nacional, pero debe aprovechar las oportunidades de puesta en órbita para misiones que no sean del DOD tales como actividades espaciales comerciales, científicas y civiles. El poderío espacial nacional requiere múltiples puertos espaciales desde donde llegar a órbita para eliminar los embotellamientos en tierra en tiempo de crisis o por mayor actividad de lanzamiento.32 Sin estos elementos de puesta en órbita, una nación no puede ejercer un poderío espacial eficaz.

7. El control del espacio requiere ojos, oídos, escudos y espadas.

La política espacial de los Estados Unidos es promover el desarrollo del espectro completo de capacidades basadas en el espacio de forma que proteja nuestros intereses vitales de seguridad. Disuadiremos las amenazas a nuestros intereses, y si falla la disuasión, derrotaremos los esfuerzos hostiles contra el acceso de Estados Unidos al espacio y su uso.
Estrategia de Seguridad Nacional, 1998
El objetivo no es llevar la guerra al espacio, sino más bien defender contra aquellos que lo harían.
Donald H. Rumsfeld,
 Secretario de Defensa de
Estados Unidos, 2004
Para que una nación logre un poderío espacial decisivo en apoyo de los objetivos y metas nacionales, debe tener los medios para controlar el medio del espacio. Control espacial, u operaciones antiespaciales, es el segundo elemento de la tríada de superioridad espacial. Asegurar y denegar el uso del medio del espacio requiere una arquitectura antiespacial robusta: conciencia de situación espacial (SSA) con los medios antiespaciales defensivos/ofensivos (DCS/OCS) correspondientes para proteger los intereses espaciales (Figura 5).33

Figura 5. Operaciones antiespaciales


Operaciones antiespaciales

SSA: Ojos y Oídos 
DCS: Escudos
OCS: Espadas
SSA forma la base del control espacial nacional, examinando el espacio de batalla ofreciendo los "ojos y oídos" que detectan la actividad espacial global amistosa, neutral y potencialmente hostil. Sin SSA una nación es ciega y sorda a la actividad espacial, inutilizando las capacidades DCS/OCS y poniendo en peligro la seguridad nacional. Una SSA robusta permite que una nación entienda las condiciones adversas del entorno (por ejemplo, el estado del tiempo en el espacio), sepa dónde están los adversarios espaciales, pronostique las operaciones espaciales extranjeras nefarias y determine cursos de acción. SSA incluye la búsqueda y seguimiento de los objetos espaciales, la identificación de vínculos y nodos, y la calificación de las señales de las fuerzas rojas, azules y grises. La meta es la preparación rápida, exacta y significativa de la inteligencia espacial en el espacio de batalla con una imagen espacial integrada única.

Las operaciones DCS son los "escudos" del poderío espacial de una nación, disuadiendo y defendiendo los sistemas espaciales contra el ataque del enemigo utilizando medios activos o pasivos. Como las naciones avanzadas dependen de sus capacidades espaciales y desarrollan COGs militares y económicos, esta dependencia del espacio también representa una vulnerabilidad potencial que puede explotar un adversario. Las operaciones DCS robustas de una nación reducen esta amenaza con sistemas satelitales fortificados, componentes anti-interferencia, ataques cinéticos contra interferencias de tierra, señales de saltos de frecuencia y espectro propagado, maniobras en órbita para evadir la hostilidad y reconstitución rápida de sistemas en órbita.34

Las operaciones OCS proporcionan las "espadas" del poderío espacial nacional negando al adversario la capacidad espacial (segmento de tierra, satélite o señal). Así como las fuerzas de tierra, mar y aire eventualmente emplearon armas ofensivas, así sucederá con las fuerzas espaciales; sólo es cuestión de tiempo.35 Mientras que el armamentismo del espacio es altamente controversial, no está explícitamente prohibido por ley o tratado internacional.36 Las fuerzas antiespaciales ofensivas (OCS) deben adaptarse a las operaciones basadas en efectos; AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales, identifica cinco niveles de efectos OCS deseados: engaño, perturbación, denegación, degradación y destrucción. Estos efectos se logran mediante una variedad de recursos OCS, incluyendo aviones, misiles, fuerzas de operaciones espaciales, armas antisatélite, armas de energía dirigida, operaciones de guerra en red, sistemas de interferencia y fuerzas de superficie.37 Clave para el poderío espacial nacional decisivo y dominante es la operación antiespacial ofensiva flexible, basada en efectos. Unida a SSA y las operaciones antiespaciales defensivas (DCS), forman la arquitectura básica de la superioridad espacial operativa.

8. Las fuerzas espaciales requieren comando y control centralizado dirigido por profesionales del espacio.

La guerra del futuro depende de la rapidez de recopilación de información y de toma de decisiones.
General Chuck Horner, USAF, 1998

La pieza final del rompecabezas de la superioridad espacial es el efectivo comando y control de fuerzas espaciales (C2 de personas y sistemas) (Figura 6). A diferencia del poderío aéreo, terrestre y marino, el poderío espacial es único ya que los sistemas espaciales producen impactos y contribuciones simultáneos en múltiples teatros (propuesta No. 4); esto hace que el C2 del poderío espacial sea especialmente difícil. Tal como los soldados, marinos y el personal de la Fuerza Aérea con experiencia controlan fuerzas de tierra, mar y aire, la mejor opción para controlar centralmente las fuerzas espaciales son los profesionales del espacio militar con experiencia. Tal vez Douhet lo afirmó mejor cuando propugnó que "sólo el personal de la Fuerza Aérea puede valorar plenamente las complejidades del poderío aéreo: por lo tanto, sólo el personal de la Fuerza Aérea deberían comandar las fuerzas de aire" (énfasis en el original).38 Lo mismo debe suceder con el control de las fuerzas espaciales—debe ser realizado por expertos en el espacio. La solución más directa y efectiva para el empleo de C2 en la fuerza espacial (tanto global como de teatro) es fusionar las fuerzas espaciales estadounidenses (fragmentadas en servicios y agencias) en una fuerza espacial independiente dirigida por profesionales del espacio.
Superioridad espacial
Figura 6. Superioridad espacial: C2
 une las partes
La transferencia actual de C2 de las fuerzas espaciales militares operativas conjuntas estadounidenses es complicada y diferente para las operaciones globales y de teatro (descritas en AFDD 2-2 y 2-2.1). Para planear y ejecutar operaciones globales, el Comando Estratégico de los Estados Unidos opera fuerzas espaciales militares conjuntas a través de su componente funcional espacial y de ataque global (Octava Fuerza Aérea) mediante el centro de operaciones espaciales conjuntas (JSpOC) en la Base de la Fuerza Aérea Vandenberg, California.39 El C2 de las fuerzas de teatro de operaciones es más complicado. No hay duda de que las fuerzas espaciales necesitan integrarse en el ritmo de batalla de la campaña de teatro del JFC. El problema es cómo y quién controla mejor las fuerzas espaciales en el teatro.

Actualmente, el comandante del componente aéreo de la fuerza conjunta (JFACC) es normalmente responsable de que las operaciones aéreas y espaciales logren los objetivos del JFC; el JFACC es asistido por el recientemente creado director de fuerzas espaciales.40 A medida que las fuerzas espaciales se vuelven más "capaces de tareas" y más letales en las operaciones de teatro, el autor sugiere que se adelante el C2 de las fuerzas espaciales un paso más realizando la transición de C2 de fuerzas espaciales del teatro desde un JFACC que ya tiene múltiples tareas al liderazgo espacial dedicado de un comandante de componente de fuerza espacial conjunta (JFSCC) (Figura 7). El resultado sería un profesional del espacio que dirige e integra operaciones espaciales de teatro en un nivel equivalente con otros servicios (medios), y se concentra en el poderío espacial (no poderío aéreo y espacial, como lo hacen actualmente los JFACC).

9. El poderío espacial es una función de la capacidad espacial total de una nación (unidad de esfuerzo espacial).

El poderío espacial es la fortaleza total de la capacidad
de una nación para conducir e influenciar actividades para,
en, a través, y desde el espacio con el fin de lograr sus objetivos.
Publicación Conjunta (JP) 1-02,
Diccionario de Términos Militares y Asociados del
Departamento de Defensa, 12 de abril de 2001 (según
enmiendas hasta el 31 de agosto de 2005); y JP 3-14,
Doctrina Conjunta para Operaciones Espaciales, 9 de agosto de 2002
La doctrina conjunta actual refleja la importancia del esfuerzo de poderío espacial nacional por su propia definición. El poderío espacial es un esfuerzo nacional. Sin embargo, el informe de 2001 de la Comisión Espacial identificó un problema principal con la actual capacidad espacial estadounidense: La comunidad espacial estadounidense está fragmentada y carece de unidad de esfuerzos. Esto se debe principalmente a dos décadas de proyectos dispares concentrados en agencias, y barreras de seguridad entre los sectores espaciales militares y que no son del DOD.

La solución es un esfuerzo cooperativo entre las organizaciones espaciales militares, de gobierno, civiles, científicas, comerciales y, en cierta medida, incluso internacionales aliadas (Figura 8). Evidentemente, debido a la increíble tecnología y los recursos disponibles limitados para proseguir sistemas espaciales, el poderío espacial debe ser un esfuerzo cooperativo sinérgico. Incluso más que en caso del poderío aéreo, el poderío espacial y la tecnología están relacionados integral y sinérgicamente.41


Comando y control de teatro propuesto
Figura 7. Comando y control de teatro propuesto del comandante del componente de fuerza espacial conjunta
Una forma de superar las complejidades tecnológicas y los tremendos costos relacionados con el espacio es fomentar (y recompensar) el apalancamiento de tecnología y recursos compartidos (infraestructura, campos de prueba, etc.) entre la industria, el DOD, la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), la Agencia de Inteligencia Geoespacial Nacional, la NASA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, y la comunidad académica. La recientemente creada Oficina Espacial de Seguridad Nacional (NSSO) [Mayo de 2004] del Pentágono es un buen comienzo para crear una cultura espacial cooperativa.42 El encargo de la NSSO es identificar actividades espaciales militares y de inteligencia nacional, desarrollar arquitecturas e implementar programas que unan ambas comunidades, y mejorar la integración de las capacidades espaciales en operaciones conjuntas de lucha de guerra e inteligencia. La sincronización e integración de las comunidades espaciales de NRO y el DOD aumenta la eficiencia reduciendo los costos de redundancia y de los sistemas espaciales.

Una cultura espacial cooperativa beneficiaría principalmente la limitación actual número uno del espacio—la capacidad de puesta en órbita—debido a su infraestructura limitada, tecnología compleja y alto costo de operaciones. El uso compartido de activos de infraestructura de puesta en órbita HD/LD y desarrollo cooperativo de RLV, materiales avanzados y tecnologías de propulsión retornarían tremendos dividendos al esfuerzo espacial nacional mejorando el acceso asegurado al espacio. Los incentivos y las recompensas del gobierno a la industria privada para desarrollar nuevas capacidades, tecnologías y métodos de puesta en órbita, es una situación ganadora para la capacidad espacial total de una nación.43


Poderío espacial
Figura 8. Poderío espacial: una función de equipo de trabajo a nivel nacional
10. El poderío espacial nacional logra su potencial pleno cuando la nación se compromete a mantener una fuerza espacial separada e independiente. Mientras que el presupuesto para el desarrollo de aviones sea preparado por el Ejército, la Marina u otra agencia del gobierno, la aviación será considerada como una fuerza auxiliar y la cantidad de dinero necesaria, en comparación con los otros servicios, estará sujeta a la decisión final de personal cuya misión principal no es la aviación.

El disuasivo más importante al desarrollo con el que las fuerzas aéreas combaten en cada país es el hecho de tener que estar ligadas a los ejércitos y armadas donde los oficiales superiores, no acostumbrados al trabajo aéreo, fueron puestos en posiciones superiores.

General William "Billy" Mitchell

Servicio Aéreo del Ejército de Estados Unidos, 1925


El verdadero poderío espacial nacional no puede lograr su pleno potencial hasta que una nación se comprometa a mantener una fuerza espacial separada e independiente. Los combatientes de guerra harían bien en recordar las palabras proféticas del antepasado más ardiente de una Fuerza Aérea estadounidense separada e independiente, el General Billy Mitchell.44 Cámbiese la palabra "espacial" por "aérea", y se convierte en un equivalente actual del estado del siglo veintiuno del desarrollo del poderío espacial. Era correcto para el Ejército cultivar y proteger el poderío aéreo en el contexto del Ejército hasta que el poderío aéreo demostró decisivamente que justificaba su propio servicio militar separado. Una vez que la Fuerza Aérea pasó a ser un servicio independiente, el poderío aéreo creció rápidamente hasta ser un instrumento estratégico y global de poderío nacional. De manera similar, era correcto para la USAF proteger y cultivar la dimensión vertical del espacio—ha sido el mejor lugar para promover el poderío espacial desde su inicio hace 50 años. Sin embargo, así como el poderío aéreo estuvo limitado durante la e

Primera Guerra Mundial, el poderío espacial estadounidense estuvo limitado durante la Guerra Fría y se adaptó a la doctrina, política y teoría del poderío aéreo. A pesar de esta limitación, el poderío espacial militar ha crecido hasta ejercer una influencia generalizada en casi todas las facetas de las operaciones militares. Estados Unidos mantiene una ventaja de poderío espacial asimétrico decisiva—claramente es demasiado crítica para ser considerada como un subconjunto del poderío aéreo. Una organización de fuerza espacial independiente desataría el verdadero potencial del poderío espacial, permitiendo libertad para explorar, desarrollar y refinar la teoría, doctrina y política espacial sin influencia excesiva de las culturas de otros servicios.

Fuerza Espacial de
Estados Unidos: Ya no es un Asunto de "Si" sino de "Cuándo"

Ésta puede ser una declaración impopular, pero es irrefutable, basada en el precedente histórico de la creación de servicios separados y distintos de tierra, mar y aire. Casi la mitad de las encuestas llevadas a cabo en esta investigación indican que una fuerza espacial separada era la ruta eventual y necesaria para el poderío espacial estadounidense. Esto no significa que el poderío espacial no puede influenciar positivamente las operaciones militares conjuntas mientras se encuentre bajo la organización de la USAF—puede y lo ha demostrado, como se ha discutido a lo largo de este artículo. El problema es la disponibilidad de recursos (es decir, presupuesto, personal y equipos), por los que el poderío aéreo y el poderío espacial compiten en la USAF. En el entorno realista actual de recursos finitos, los sistemas espaciales han tenido históricamente menor prioridad que los sistemas de armas terrestres. Hoy, el poderío espacial estadounidense ha crecido hasta el punto que se necesita una organización USAF más grande (más recursos para buscar el poderío espacial) o se cree una organización completamente separada (una fuerza espacial independiente).

Desde una perspectiva conjunta, también hay causa para una fuerza espacial separada. Los servicios de tierra y mar dependen en gran medida de los activos espaciales controlados por la USAF. Como el agente ejecutivo designado para el espacio, la USAF controla aproximadamente el 86% del presupuesto espacial del DOD, 11 mil millones de dólares.45 Con los activos espaciales compitiendo dentro de la USAF contra los programas del poderío aéreo (por ejemplo, el F-22A), los otros servicios del DOD temen que la USAF tal vez no esté buscando la capacidad espacial adecuada (en una forma oportuna) para apoyar las necesidades conjuntas de combate terrestre y naval. Una fuerza espacial separada e independiente proporcionaría una representación más equitativa entre los servicios para el presupuesto de poderío espacial y la capacidad de apoyo de combate, y también reduciría o eliminaría la confusión y la redundancia entre los esfuerzos espaciales propios de los tres servicios (AFSPACE, ARSPACE y NAVESPACECOM).

Aunque tal reorganización de fuerzas espaciales en una fuerza espacial separada e independiente se ha retardado comprensiblemente debido a la guerra global contra el terrorismo, no cabe duda que necesita tratarse más pronto. Algunos dicen que una fuerza espacial separada no se justifica hasta que haya un competidor similar espacial serio que desafíe la superioridad espacial estadounidense. La respuesta a ese argumento es que aunque Estados Unidos mantiene actualmente una ventaja asimétrica importante en poderío aéreo, sería tonto esperar a que las fuerzas espaciales nacionales sean amenazadas o permitir que ocurra un "Pearl Harbor espacial" cuando ahora existe la oportunidad para organizar las fuerzas espaciales y evitar tal amenaza.46 Una fuerza espacial independiente fomentará una cultura de fuerza espacial, reducirá la competencia por los recursos y permitirá que la teoría del poderío espacial y la capacidad de combate resultante se desarrollen con más eficacia para contrarrestar las amenazas espaciales del futuro.

Resumen y Conclusiones

Estas 10 propuestas ilustran la necesidad y los desafíos del poderío espacial nacional:

Características
Punto elevado
Medio y doctrina distintos 
Multiplicador de fuerza conjunta
Simultaneidad y versatilidad
Centro de gravedad
Retos
Capacidad de puesta en órbita sensible 
Operaciones antiespaciales
C2 de las fuerzas espaciales
Unidad de esfuerzo espacial 
Fuerza espacial independiente 
 La fortaleza de las contribuciones espaciales en las operaciones estratégicas militares, comerciales y económicas es innegable. El poderío espacial no es simplemente una continuación del poderío aéreo; el espacio es un medio de combate de guerra único y distinto. Continuar limitando al poderío espacial estadounidense en el desarrollo de su propia identidad, cultura, teoría y doctrina es confinar una dimensión poderosa del combate de guerra que sólo está disponible a través del cuarto medio del espacio. Se acerca el momento del poderío espacial de combate indiscutible, y Estados Unidos puede estar a punto de desatar operaciones espaciales militares decisivas, marcando el preludio de una era de fuerza espacial separada. La realidad es que, en la evolución del poderío aéreo, el verdadero potencial del poderío espacial militar de una nación se concretará sólo cuando se cree una fuerza espacial separada, completa con su propio liderazgo con experiencia en el espacio, organización, doctrina, teoría, política y recursos.

Notas:

1. Toda la investigación se llevó a cabo en el nivel no clasificado, de conocimiento público.

2. Tal vez el aspecto más revelador de esta investigación fue la respuesta prolífica recibida de una encuesta a cerca de 100 profesionales del espacio en toda la nación, incluyendo operadores espaciales militares, compradores, la industria y la comunidad académica. La demografía y la experiencia espacial combinadas de estos participantes en la encuesta por sí solas son asombrosas, totalizando más de 1.500 años de experiencia espacial colectiva proveniente de la columna vertebral del grupo espacial actual. Los participantes en la encuesta incluyen personal del Ejército, Marina, Fuerza Aérea e Infantería de Marina, junto con participantes de organizaciones espaciales nacionales claves que incluyen a la NASA, la NRO, el Comando Espacial de la Fuerza Aérea y el Comando Estratégico de los Estados Unidos. Ignorar tal cúmulo de conocimiento sería insensato, y de hecho sus joyas de sabiduría están entrelazadas en el tejido de esta investigación. Además, el autor visitó más de una docena de componentes claves de la comunidad del espacio para recopilar información y crear la base de esta investigación.

3. Coronel Phillip S. Meilinger, USAF, 10 Propositions Regarding Airpower (Diez Propuestas Respecto al Poderío Aéreo) (Maxwell AFB, AL: Air University Press, 1995). El autor reconoce los trabajos intelectuales del Mayor M. V. Smith, "Ten Propositions Regarding Spacepower (Diez Propuestas Respecto al Poderío Espacial)" (tesis, Escuela de Estudios Avanzados del Poderío Aéreo, Maxwell AFB, AL, 2001); Mayor Kevin M. Rhoades, USAF, "Bernoulians contra Keplerians: Is Airpower Doctrine Good Enough for Employment of Space Forces? (Bernoulianos contra Keplerianos: ¿Es la Doctrina del Poderío Espacial Suficientemente Buena para el Empleo de las Fuerzas Espaciales?)" (tesis, Escuela de Estudios Avanzados del Aire y el Espacio, Maxwell AFB, AL, junio de 2004); y Mayor Samuel McNeil, "Proposed Tenets of Spacepower: Six Enduring Truths (Principios Propuestos del Poderío Espacial: Seis Verdades Duraderas)", informe de investigación (Maxwell AFB, AL, Air Command and Staff College, 2003). El autor también agradece el patrocinio recibido del Instituto de Estudios Estratégicos Nacionales, en Washington, DC para esta investigación.

4. En la actualidad, muchas operaciones comerciales y económicas dependen completamente de activos espaciales para su crecimiento y funcionamiento. Por ejemplo, el sistema de posicionamiento global es crítico para la navegación de los sistemas de transporte (aire, mar, ferrocarril y carreteras) y también proporciona temporización precisa para intercambio en el mercado de valores internacional, afectando las economías nacionales; los satélites de estado del tiempo ofrecen información y pronósticos del medio ambiente que son claves para predecir desastres climáticos potenciales, facilitar la planificación agrícola y vigilar los incendios forestales y fenómenos solares (sol); y las tecnologías de información dependen exclusivamente de las comunicaciones satelitales para las comunicaciones globales, emisiones directas de radio y televisión por satélite, y servicios de emergencia.

5. Merriam-Webster’sCollegiate Dictionary, Undécima edición (Springfield, MA: Merriam-Webster, 2003), 997. La definición de "propuesta" es coherente con la investigación de Meilinger y Smith.

6. Jerry Jon Sellers, Understanding Space (Entendiendo el Espacio) (New York: McGraw-Hill, 1994), 60–61; y AU-18, Space Handbook, An Analyst’s Guide (Manual del Espacio, Una Guía del Analista) (Maxwell AFB, AL: Air University Press, 1993), 4–5.

7. Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary,973.

8. La definición es coherente con las definiciones actuales de operaciones conjuntas del poderío espacial tal como se definen en las Publicaciones Conjuntas (JP) 1-02 y 3-14, y similares a la definición del Teniente Coronel David Lupton del término en su libro On Space Warfare: A Space Power Doctrine (Sobre la Guerra Espacial: Una Doctrina del Poderío Espacial) (Maxwell AFB, AL: Air University Press, 1988).

9. La Casa Blanca, A National Security Strategy for a New Century (Una Estrategia de Seguridad Nacional para un Nuevo Siglo) (Washington, DC: La Casa Blanca, octubre de 1998), 25–26.

10. Las franjas de la banda de órbitas terrestres geosincrónicas (GEO) (a 35.900 kilómetros sobre la línea de longitud ecuatorial de una nación) son gobernadas por la International Telecommunications Union y se están convirtiendo en un artículo altamente buscado, ya que la banda GEO se está llenando. La demanda por franjas geosincrónicas y la frecuencia de asignaciones está intensificando un espacio de batalla geopolítico, produciendo disputas políticas e internacionales recientes.

11. Documento de Doctrina de la Fuerza Aérea (AFDD) 2-2, Operaciones Espaciales, 27 de noviembre de 2001, 4; y AFDD 2-2, documento preliminar, 15 de mayo de 2005, 3. Headquarters AFDC/DR, Maxwell AFB, AL.

12. Teniente Coronel Peter B. Hays, USAF, United States Military Space into the Twenty-first Century (El Espacio Militar de Estados Unidos en el Siglo Veintiuno), Instituto de Estudios Estratégicos Nacionales, Documento ocasional No. 42 (Maxwell AFB, AL: Air University Press, 2002), 25–26.

13. El Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea (CSAF) General Charles A. Gabriel declaró, "Desde el campo de batalla hasta la órbita más elevada, el poderío aéreo proporciona la disuasión", insinuando que el espacio era un subconjunto del poderío aéreo. Manual de la Fuerza Aérea (AFM) 1-6, Doctrina Espacial Militar, 15 de octubre de 1982. Un ex Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el General Thomas D. White, estableció el tono del "aeroespacio" en 1958 al declarar que, "No hay división . . . entre el aire y el espacio. El aire y el espacio son un campo de operaciones indivisible." Air Force, marzo de 1958, 40–41.

14. Rhoades, "Bernoulians versus Keplerians (Bernoulianos contra Keplerianos)", 67–72. El ensayo ofrece un análisis histórico profundo de la doctrina de la Fuerza Aérea y una analogía con el desarrollo de la doctrina espacial.

15. El General Thomas S. Moorman, USAF, ex sub-Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea y comandante, Comando Espacial de la Fuerza Aérea, declaró que, "Tormenta del Desierto . . . fue un evento decisivo en las aplicaciones espaciales militares porque por primera vez, los sistemas espaciales fueron parte integral del conflicto y fueron vitales para el resultado de la guerra". AFDD 4, Doctrina de Operaciones Espaciales, 10 de julio de 1996, http://www.fas.org/spp/military/docops/usaf/afdd4.htm. "Durante la Guerra del Golfo Pérsico de 1991 . . . se emplearon más de 60 satélites militares y otros de los sectores comercial y civil".George W. Bradley III, "A Brief History of the Air Force in Space (Una Breve Historia de la Fuerza Aérea en el Espacio)", High Frontier: The Journal for Space and Missile Professionals 2, No. 2 (Otoño de 2004): 7.

16. Entre 1995 y 2005, se produjeron más de 75 documentos de investigación, artículos y libros de la Universidad del Aire, que trataban con asuntos del espacio, y se aprobó importante doctrina de servicio del DOD, incluyendo: AFDD 2-2, Operaciones Espaciales; AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales; AFDD 4, Doctrina de las Operaciones Espaciales; JP 3-14, Operaciones Espaciales; Manual del Campo del Ejército (FM) 100-18, Apoyo Espacial a Operaciones del Ejército; y Política de Adquisiciones del Espacio de Seguridad Nacional (NSS) 03-01.

17. Esto se evidencia claramente en las operaciones Fuerza Aliada, Libertad Duradera y Libertad de Irak, y en operaciones militares distintas de la guerra, incluyendo actividades de asistencia humanitaria y ayuda en desastres (HA/DR).

18. Meilinger, 10 Propositions Regarding Airpower (Diez Propuestas Respecto al Poderío Aéreo), 35. "Ocurren operaciones paralelas cuando se realizan simultáneamente diferentes campañas, contra diferentes objetivos, y en diferentes niveles de la guerra".

19. La tendencia indica que el ritmo de operaciones del DOD está aumentando y cada vez se involucra más en contingencias y operaciones militares de menor escala distintas de la guerra, tales como ayuda humanitaria, operaciones de evacuación de no combatientes, y operaciones de pacificación y vigilancia de la paz. Datos reunidos de la Agencia de Investigación Histórica de la Fuerza Aérea, Maxwell AFB, AL.

20. Plan de Largo Plazo del Comando Espacial de los Estados Unidos: Implementación de la Visión de USSPACECOM para 2020 (Peterson AFB, CO: Comando Espacial de los Estados Unidos, Director de Planes, abril de 1998), 4–5.

21. Hays, United States Military Space (Espacio Militar de Estados Unidos), 21; General Lance Lord, comandante, Comando Espacial de la Fuerza Aérea, citado en Louis Arane-Barradas, "El Sector Civil, el Cliente Espacial Más Grande", Academy Spirit, 24 de febrero de 2006; y 1,3 billones de dólares en dólares constantes de 2005. Datos de Tamar A. Mehuron, "2004 Space Almanac (Almanaque Espacial de 2004)", Air Force Magazine, agosto de 2004, 26–53.

22. Hays, United States Military Space (Espacio Militar de Estados Unidos), 21.

23. AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales, 23.

24. Lord, citado en Arane-Barradas,"Sector Civil", 4.

25. Ibíd., 50. El gran estratega militar prusiano Carl von Clausewitz definió el COG como "el centro de todo el poder y movimiento, del que depende todo". Carl von Clausewitz, On War (Sobre la Guerra), editado y traducido por Michael Howard y Peter Paret (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1976), 595–96.

26. Informe de la Comisión para Evaluar la Gestión y Organización del Espacio de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (Washington, DC: Space Commission, 2001), 18, http://www.defenselink.mil/pubs/space20010111.pdf.

27. "Rest of World Space Launch (Lanzamientos Espaciales del Resto del Mundo)", Air University Space Primer, capítulo 20 (Maxwell AFB, AL: Air War College, julio de 2003), http://space.au.af.mil/primer/rest_of_world
_launch.pdf.

28. Intelsat, Inmarsat, Arabsat, Eutelsat, LandSat, Spot Image, Indian Remote Sensing, Ikonos, Quickbird, etc.

29. Col James E. Haywood, USAF, "Convertir la Visión en una Realidad: Llevando la Capacidad Antiespacial a la Frontera Elevada", High Frontier: The Journal for Space and Missile Professionals 2, no. 2 (otoño de 2004): 54.

30. Definiciones de referencia en JP 3-14, Doctrina Conjunta para Operaciones Espaciales; AFDD 2-2, Operaciones Espaciales; AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales; y Directiva del Departamento de Defensa (DODD) 3100.10, Política Espacial. La superioridad espacial comprende conciencia de situación espacial (SSA), operaciones antiespaciales defensivas (DCS) y operaciones antiespaciales ofensivas (OCS). Las misiones de control incluyen vigilancia, prevención, protección y negación. La superioridad espacial es una condición de dominio, mientras que el control espacial es realmente una de las varias actividades contribuyentes que dan lugar a la superioridad espacial nacional.

31. Estados Unidos necesita desarrollar y emplear vehículos de lanzamiento reutilizables, los que proporcionarán mejoras importantes en la capacidad de respuesta militar y costos del ciclo de vida. Los recientes intentos (por ejemplo, vehículos de lanzamiento desechables mejorados [EELV]) han significado progreso en la normalización de la "familia de sistemas", pero la capacidad de puesta en órbita estadounidense permanece básicamente insensible (meses para el lanzamiento), costosa (en el orden de 50 a 200 millones de dólares por cada lanzamiento) e impredecible (retrasos importantes en la integración y la infraestructura de lanzamiento). Los servicios extranjeros de lanzamiento están aumentando su competitividad y desafían la capacidad de puesta en órbita estadounidense.

32. Los dos puertos espaciales principales estadounidenses (Ala Espacial No. 30, Vandenbrug AFB, CA, y Ala Espacial No. 45, Patrick AFB, FL) representan dos puntos de embotellamiento para lanzamientos espaciales polares y de órbita terrestre geosincrónica. La eliminación de uno de estos campos paralizaría el acceso estadounidense al espacio debido a la falta de sitios e instalaciones alternativos. La infraestructura de campo de prueba necesita una reparación general para mejorar el costo y la capacidad de respuesta (procesamiento de carga útil/impulsor, mantenimiento de instalaciones de lanzamiento, etc.).

33. SSA, DCS y OCS son los tres componentes de las operaciones antiespaciales según se define en AFDD 2-2, Operaciones Espaciales, y AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales.

34. AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales, 25-29.

35. "Sabemos por la historia que todos los medios—aire, tierra y mar han visto conflicto. La realidad indica que el espacio no será diferente". Informe de la Comisión.

36. Mayor Elizabeth Waldrop, USAF, "Armamentismo del Espacio Exterior: Política Nacional Estadounidense", High Frontier: The Journal for Space and Missile Professionals 1, no. 3 (Invierno de 2005): 35–46. La ley del espacio internacional no prohíbe las armas de aplicación de fuerza convencional en el espacio, las armas antisatélite, ni la protección de los activos espaciales, pero hay algunas limitaciones. El Tratado de Prohibición de Pruebas Limitadas de 1963 de las Naciones Unidas (NU) prohíbe las pruebas de armas nucleares en el espacio exterior. El Tratado del Espacio Exterior de las Naciones Unidas de 1967 declara que el espacio exterior y los cuerpos celestiales son libres para exploración por todos los estados y deberán permanecer libres de bases militares; prohíbe que las armas de destrucción masiva orbiten la Tierra. El Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) de 1972 entre Estados Unidos y Rusia prohíbe el desarrollo, la prueba o el despliegue de sistemas ABM basados en el espacio (Estados Unidos abandonó el Tratado ABM en 2002).

37. AFDD 2-2.1, Operaciones Antiespaciales, 31-34.

38. Rhoades, "Bernoulians versus Keplerians (Bernoulianos contra Keplerianos)", 9.

39. El Plan de Comando Unificado designa al Comando Estratégico de los Estados Unidos como el comando unificado funcional, con responsabilidad total y comando de combate en operaciones espaciales. El Centro de Operaciones Espaciales Conjuntas (JSpOC) proporciona comando operativo diario de las fuerzas espaciales conjuntas emitiendo órdenes de tarea, diarias y semanales, para las unidades espaciales, lo que refleja las órdenes de tareas que produce un centro de operaciones aéreas. El JSpOC fusiona y analiza la información espacial en una sola imagen integrada simple, determina los cursos de acción y sirve como la interfaz de comunicación con la base para el apoyo espacial del teatro.

40. Al JFACC también se le asigna generalmente el rol de autoridad coordinadora del espacio, la única autoridad en el teatro para coordinar las operaciones espaciales conjuntas de teatro e integrar las capacidades y los efectos espaciales. Un director de fuerzas espaciales recientemente creado asiste al JFACC en la planificación, ejecución y acceso de las operaciones espaciales para el plan de campaña del JFC.

41. Meilinger, 10 Propositions Regarding Airpower (Diez Propuestas Respecto al Poderío Aéreo). Éste es un corolario del poderío aéreo a la propuesta de Meilinger en relación a la sinergia entre el poderío aéreo y la tecnología. De manera similar, y en paralelo con la tecnología y el desarrollo del poderío aéreo, el General Billy Mitchell también reconoció temprano la relación simbiótica entre el poderío aéreo civil y militar. Rhoades, "Bernoulians versus Keplerians (Bernoulianos contra Keplerianos)", 13.

42. La directiva máxima para este esfuerzo es NSS 03-01, el resultado de una recomendación del informe de la Comisión Espacial.

43. Similar al reciente premio de 10 millones de dólares ganado por el esfuerzo Scaled Composites Spaceship One de Burt Rutan.

44. General William "Billy" Mitchell, USA, Winged Defense: The Development and Possibilities of Modern Air Power—Economic and Military (Defensa Alada: Desarrollo y Posibilidades del Poderío Aéreo Moderno—Económico y Militar) (1925: reimpresión, New York: Dover Publications, 1988), 160, 248–49.

45. Mehuron, "2004 Space Almanac (Almanaque Espacial 2004)", 26–53.

46. Informe de la Comisión, 22, 25.


Colaborador

El Teniente Coronel (USAF) Mark E. Harter El Teniente Coronel (USAF) Mark E. Harter (BS, University of Minnesota; MA, Webster University; MMOAS, Air Command and Staff College) es jefe de división del Destacamento 4, Centro de Prueba y Evaluación Operativa de la Fuerza Aérea, Prueba de Control Espacial, Peterson AFB, Colorado. Se ha desempeñado en una variedad de posiciones en operaciones espaciales y misiles, operaciones nacionales y conjuntas, prueba y adquisiciones. Su experiencia operativa incluye su servicio como el primer oficial de guerra espacial en las Fuerzas Aéreas del Pacífico en Andersen AFB, Guam; jefe de Operaciones y Tácticas de Sistemas de Posicionamiento Global, Schriever AFB, Colorado; director de Operaciones de Misiles Balísticos Intercontinentales, Escuadrón de Misiles No. 320, F. E. Warren AFB, Wyoming; oficial de operaciones del Centro de Comando Militar Nacional en el Centro Nacional de Operaciones Aerotransportadas E-4B; y comandante de tripulación en el Centro de Control Espacial, Cheyenne Mountain AFS, Colorado. También ha servido en la Dirección de Requisitos del Comando Espacial en el Cuartel General de la Fuerza Aérea y se ha desempeñado como ingeniero astronáutico en el avión aeroespacial X-30 en Wright-Patterson AFB, Ohio. El Coronel Harter se graduó con distinción en la Escuela Superior de Adiestramiento Espacial y de Oficiales de Escuadrón y se graduó también en la Escuela de Armas y Tácticas Espaciales, de la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor y de la Escuela Superior de Guerra Aérea, Base Aérea Maxwell, Alabama. 


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