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Wehrmacht  1914 - 1945
 DOCUMENTOS
La Función Crucial del Poder Aéreo en la Guerra Irregular (IW)
General de División (USAF) Allen G. Peck

DEBIDO A QUE el dominio de la fuerza aérea de EE.UU. en las guerras tradicionales no ha pasado desapercibido para aquéllos que amenazan nuestros intereses nacionales, podemos esperar lógicamente que cada vez hagan más uso de la IW. Los conflictos en curso en Irak y Afganistán reflejan las formas en que el poder militar de EE.UU. ha tenido que adaptarse y transformarse para enfrentarse a los nuevos retos presentados por enemigos que tienen respeto por nuestro dominio convencional y la determinación de encontrar resquicios explotables en nuestras capacidades.

Aunque las capacidades y efectos que el poder aéreo de EE.UU. aporta al combate no son visibles para el observador casual como las maniobras de las fuerzas terrestres, el poder aéreo (incluidas las operaciones en los dominios del aire, del espacio y del ciberespacio) sigue siendo un habilitador valioso para aquellas fuerzas. El poder aéreo también puede servir en capacidad de una IW potente en su propio derecho, como lo hizo al principio en la Operación Libertad Duradera (Operation Enduring Freedom) en Afganistán. Nadie debe descartar la IW como algo que corresponde estrictamente a la competencia de las fuerzas de operaciones terrestres o especiales. Entender el entorno de la IW y, en particular, las inmensas contribuciones del poder aéreo es crucial para los futuros líderes de la Fuerza Aérea de EE.UU., que demostrarán ser útiles para asegurarse de que el servicio siga adaptándose a un enemigo continuamente variable y para aportar capacidades relevantes que tengan un efecto en una lucha constantemente variable.

El Entorno de la IW
La doctrina define IW como "una lucha violenta entre participantes estatales y no estatales para adquirir legitimidad e influencia en las poblaciones relevantes".1 La IW incluye operaciones de contrainsurgencia y defensa interna extranjera (dando apoyo a un régimen, típicamente contra enemigos internos) así como un apoyo para las operaciones de insurgencia. Por ejemplo, Al-Qaeda y los movimientos asociados, en su búsqueda por poder y territorio, probablemente recurrirán a métodos de IW, atacando vulnerabilidades percibidas para influir en audiencias relevantes mientras evitan confrontaciones directas con las fuerzas de EE.UU., aliados o naciones asociadas. Este tipo de guerra a menudo adquiere una forma marcadamente diferente de las guerras tradicionales convencionales requiriendo la adición de capacidades de IW a las "herramientas" que pueden utilizar las fuerzas de EE.UU. No obstante, al mismo tiempo, la Fuerza Aérea no puede permitirse el lujo de perder su ventaja reconocida en la guerra tradicional, la cual ha permitido éxitos militares en el pasado y demostrará ser necesaria en el futuro para mantener la posición de EE.UU. como superpotencia mundial.

El aspecto de larga duración de la IW plantea retos al centro de gravedad de EE.UU.—su voluntad de aportar recursos considerables para conducir y permanecer involucrado en una lucha prolongada. Históricamente, las democracias tienden a cansarse de luchar de forma relativa rápida, según se refleja en las experiencias de este país en la Guerra de Secesión, Vietnam y en los conflictos presentes en Irak y Afganistán. De hecho, la red de extremistas radicales islámicos ha producido un plan para una lucha de 100 años, y las naciones democráticas a las que atacan están mostrando signos de fatiga tan solo unos pocos años después de entrar en batalla.2 Este aspecto de guerra larga tiene implicaciones para la Fuerza Aérea actual; por ejemplo, los oficiales subalternos, que operan hoy a nivel táctico, pueden ser responsables de los aspectos estratégicos de la guerra de mañana. No sólo deben nuestros aviadores tener conocimientos del poder aéreo en la IW, sino que también deben articular los conceptos del poder aéreo y educar a las comunidades conjunta y de coalición sobre las armas y destrezas que el poder aéreo aporta a la lucha.

Ventajas Asimétricas del Poder Aéreo
En un entorno de IW, la capacidad tradicionalmente reconocida del poder aéreo de atacar el "centro estratégico de gravedad" del adversario probablemente tendrá menos importancia debido a la naturaleza descentralizada y difusa del enemigo.3 La masa amorfa de movimientos ideológicos que se oponen a la influencia y a los valores de Occidente carece por lo general de una estructura de mando definida a la que el poder aéreo pueda atacar con efectos predecibles. Aún así, el poder aéreo tiene una serie de ventajas asimétricas (capacidades a las que el enemigo no se puede enfrentar con paridad ni contrarrestar de ninguna forma). Por ejemplo, la capacidad del poder aéreo de llevar a cabo ataques de precisión en todo el mundo puede desempeñar una función importante en las operaciones de contrainsurgencia. Hay otras numerosas ventajas (incluidas operaciones de información y del ciberespacio; inteligencia, vigilancia y reconocimiento; y movilidad global) que ya han demostrado ser tan importantes. Estas capacidades proporcionan a nuestras fuerzas de combate ventajas muy asimétricas en el entorno de la IW.

La innovación y la adaptación son características importantes del poder aéreo. Los bombarderos de la Guerra Fría, diseñados para transportar armas nucleares, pueden vagar durante horas sobre el campo de batalla y arrojar armas convencionales a unos pocos metros de coordenadas especificadas. Los aviones de combate, diseñados para lanzar armas de precisión contra blancos protegidos, pueden diseminar imágenes de cápsulas de selección de blancos directamente a un controlador de ataque de una terminal conjunta de la Fuerza Aérea que puede dirigir después un ataque guiado por láser o sistema de posicionamiento global (GPS). Los sistemas no tripulados como el Predator, antaño una plataforma de vigilancia, tienen ahora una designación láser eficaz y la capacidad de efectuar un ataque cinético de precisión. Las plataformas aéreas ofrecen protección electrónica a las fuerzas terrestres, incluidos ataques a las comunicaciones insurgentes y los sistemas electrónicos relacionados con la activación de dispositivos improvisados. Al explotar la altitud, la velocidad y el radio de acción, las plataformas aéreas pueden crear estos efectos, sin limitaciones impuestas por el terreno o limitaciones artificiales entre unidades. Los aviadores prevenidos desarrollaron estas innovaciones usando tácticas, técnicas, procedimientos y equipos de adaptación para contrarrestar un enemigo pensante capaz de adaptarse.

Para estar seguros, nuestros adversarios de la IW disponen de sus propias capacidades asimétricas como suicidas con bombas, dispositivos explosivos improvisados y la apropiación de residencias civiles, mezquitas y hospitales como áreas de escala para sus operaciones de combate. No obstante, carecen y no pueden compensar de forma eficaz el acceso libre al nivel elevado que proporciona la superioridad en el aire, espacio y ciberespacio.

Contribuciones del Poder Aéreo—Hoy y Mañana
El poder aéreo de EE.UU., en sus múltiples formas, está operando en estos momentos de forma simultánea en múltiples teatros de operaciones, produciendo unos valiosos efectos de combate y habilitación generales. Por ejemplo, la Fuerza Aérea ha participado en una amplia gama de operaciones de combate en el Sudeste Asiático durante más de 15 años, y hay más de 25.000 aviadores desplegados actualmente en el área de responsabilidad del Mando Central de EE.UU. (USCENTCOM). Las capacidades del poder aéreo han sido—y seguirán siendo—integrales para el éxito de las fuerzas militares de EE.UU. en este teatro de operaciones y en la guerra global contra el terror de forma evidente, un hecho que a menudo pasa desapercibido en relatos que se concentran en aspectos de la guerra más inmediatamente visibles. No obstante, cuando se integran debidamente con otros esfuerzos militares y civiles bajo la rúbrica de IW, el poder aéreo suministra de forma uniforme efectos para ganar la lucha conjunta general y cumplir con los objetivos militares y políticos de la campaña extendida.

Una serie de principios fundamentales del poder aéreo ha demostrado ser particularmente valiosa al permitir a la Fuerza Aérea aportar sus fuerzas asimétricas más potentes a tener efecto en las operaciones en curso. Quizá la primera y principal de éstas es la aplicación del poder aéreo a través de un control centralizado y una ejecución descentralizada. Este imperativo para centralizar la planificación y la dirección mientras se descentralizan las decisiones de empleo táctico tiene tanta aplicabilidad para la IW como las operaciones bélicas tradicionales. La razón fundamental de esta creencia esencial debe salir de la boca de un aviador profesional tan fácilmente como, por ejemplo, un oficial de la Marina justificaría la inviolabilidad de la fuerza de tarea aire-tierra de la Marina. Al incorporar estos haberes bajo un solo comandante, las fuerzas de la Fuerza Aérea y el comandante del componente aéreo de la fuerza conjunta (JFACC), el componente aéreo puede asignar de forma efectiva y eficiente recursos de poder aéreo limitados para cubrir requisitos rivales de múltiples comandantes de combate en todo el teatro de operaciones mientras se mantiene un foco de vigilancia sobre objetivos más amplios. Los amplios efectos disponibles de las operaciones del poder aéreo pueden concentrarse donde y cuando sea necesario, según las prioridades establecidas por el comandante de la fuerza conjunta. Las decisiones referentes a métodos y tácticas de empleo particulares residirán a un nivel inferior, más cerca del combate y de los conocimientos de lo que es necesario.

Hoy, las fuerzas del componente aéreo proporcionan lo siguiente: efectos cinéticos de cazas, bombarderos y sistemas no tripulados; inteligencia, vigilancia y reconocimiento que usa una variedad de sensores en aparatos con motores de combustión, espaciales y no tradicionales; plataformas de guerra electrónica; y capacidades de transporte/lanzamiento aéreos, que pueden variar prácticamente en cualquier lugar de Irak y Afganistán, siempre que no se hayan dispersado en unidades individuales. La mayor parte de las contribuciones del poder aéreo en Irak se concentran en el apoyo a las fuerzas terrestres, pero sus capacidades exclusivas permiten que se lleven a cabo operaciones interdependientes e independientes.

En este aspecto, el poder aéreo ofrece una amplia gama de capacidades asimétricas en las que podemos concentrarnos y podemos dirigir según sea necesario, creando efectos como destrucción cinética, recopilación/diseminación persistente de datos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (incluidos aparatos con motores de combustión y espaciales así como tripulados y sin tripular), fuerzas de infiltración/exfiltración y provisiones, y ataques a redes informáticas e infraestructuras de apoyo. Todo esto está disponible según sea necesario, casi sin tener en cuenta la geografía o los límites superficiales artificiales.

Desde el comienzo de las Operaciones Libertad para Irak y Libertad Duradera (Operations Iraqui Freedom y Enduring Freedom), el componente aéreo del Mando Central ha volado más de medio millón de salidas de combate y apoyo de combate. Aunque se trata de un número impresionante, dicho número no lo indica todo. En primer lugar, muchas de estas salidas son de larga duración, suministrando una persistencia y una presencia sin precedentes en el aire, habilitada últimamente mediante una combinación de reabastecimiento de combustible en el aire y establecimiento de bases de vanguardia. No se puede subestimar el estado de urgencia crítica de poder escoger entre una variedad de armas y herramientas y responder rápidamente, particularmente en un entorno de IW en el que el enemigo determina muy a menudo la hora, el lugar y la naturaleza de los ataques. En segundo lugar, y lo que es más importante, el recuento de salidas o las métricas similares no pueden describir fácilmente muchos de los efectos que la Fuerza Aérea aporta al combate. Aunque es notable, las estadísticas representan solamente una parte de la contribución de la Fuerza Aérea a la guerra de hoy. No debemos pasar por alto el robusto análisis de inteligencia y las capacidades de diseminación que mejoran la recopilación sin precedentes permitida por los sistemas o las funciones de comunicaciones actuales de la Fuerza Aérea que hacen que la guerra global sea tan uniforme y coherente como si tuviera lugar en nuestras propias puertas.

Empleo de las Capacidades del Poder Aéreo
Los haberes basados en el espacio se encuentran entre las contribuciones bélicas de la Fuerza Aérea menos comprendidas y reconocidas. La inteligencia, las comunicaciones, el tiempo y las capacidades de navegación, todas ello vital, se basan en gran medida en un acceso asegurado al espacio. Los multiplicadores de fuerzas espaciales están demostrando tener un valor inmenso en el extremo inferior del espectro del conflicto. Fijémonos por ejemplo en el GPS—no sólo es crítico para guiar municiones de precisión sino que también es vital para informar sobre la ubicación geográfica de tropas amigas, insurgentes y civiles. La localización de precisión permite respuestas más rápidas para un apoyo aéreo cercano, búsqueda y rescate de combate, evacuación de bajas, y búsqueda ininterrumpida de blancos sensibles con el tiempo. No obstante, un adversario determinado y capaz podría retar el acceso al espacio, como hicieron recordar los chinos al resto del mundo con su reciente demostración antisatélite.

La inteligencia puesta a disposición por las fuerzas aéreas y espaciales sirve como activador crítico en la IW. En la guerra tradicional, los mayores rendimientos y cantidades de armas pueden compensar las incertidumbres de selección de blancos, pero éste no es el caso por lo general en las operaciones de contrainsurgencia, en las que los daños colaterales no intencionados podrían socavar el apoyo al gobierno y convertirse en un arma de reclutamiento para la insurgencia. Actualmente, tanto sobre Afganistán como sobre Irak, los haberes espaciales y con motores de combustión por igual vigilan continuamente la situación en el terreno, ayudando a identificar a los insurgentes así como a sus redes organizativas, apoyos y líneas de comunicación y aprovisionamiento. Estas plataformas recogen y diseminan una variedad de inteligencia (señales, comunicaciones, imágenes, blancos móviles, películas interactivas, etc.), todas ellas parte integral para el combate. Los haberes aéreos también contribuyen significativamente al campo emergente del análisis forense, que comprenden el rastreo de sucesos en curso para determinar las fuentes de las que emanaron (por ejemplo, rastreo de explosiones de dispositivos explosivos improvisados para localizar a las organizaciones productoras de bombas y las instalaciones que las apoyan). Tanto en Irak como en Afganistán, los haberes aéreos han desarrollado la capacidad de responder rápidamente para determinar los puntos de lanzamiento de ataques de mortero o cohetes, identificar individuos/vehículos sospechosos y marcarlos con designadores láser para que sean aprehendidos por fuerzas terrestres, o, en muchos casos, destruirlos completamente. Como en el caso de otras aplicaciones del poder aéreo, el control centralizado de las plataformas de inteligencia (que reduce al mínimo la duplicación de esfuerzos y asegura el apoyo para los requisitos de máxima prioridad del comandante de la fuerza conjunta) activa un uso eficaz y eficiente de haberes de inteligencia, vigilancia y reconocimiento limitados—elementos clave de la ventana asimétrica de la coalición en la IW. Por ejemplo, la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento eficaces activan el componente aéreo para apoyar pequeñas unidades de fuerzas terrestres de la coalición o indígenas, aumentando sus capacidades orgánicas.

Los ataques de precisión, otra herramienta altamente eficaz de la contrainsurgencia, nos permiten eliminar a los insurgentes próximos a civiles o fuerzas terrestres amigas, dando a las fuerzas de la coalición una ventaja de poder aéreo significativa. Los sistemas de guía altamente precisa, espoletas seleccionables en la cabina del piloto, y municiones de diversas potencias explosivas permiten a los aviadores lanzar los efectos previstos a la vez que limitar los efectos no intencionados. Por supuesto, en ciertas situaciones podemos necesitar atacar áreas grandes con menos uso discriminado de potencia de fuego—una tarea para la que el poder aéreo también está bien adaptado. La movilidad aérea ofrece otra ventaja en las operaciones de contrainsurgencia. Nuestras fuerzas se aprovechan de esta ventaja sobre los adversarios terrestres de IW transportando personal y cargo mientras omiten las líneas de comunicaciones disputadas, lanzamiento aéreo de provisiones y evacuación rápida de heridos. En las operaciones Libertad para Irak y Libertad Duradera del último año, el componente aéreo voló más de 50.000 salidas de transporte, transportando a más de 1.000.000 personas y 90.000 paletas de cargo que de lo contrario habría que haber desplazado por medios terrestres más lentos y vulnerables. La ventaja de la movilidad también permite la infiltración, el reabastecimiento y la exfiltración de unidades terrestres relativamente pequeñas. Al proporcionar asistencia humanitaria, apoyo médico y transporte de oficiales gubernamentales a áreas remotas, el poder aéreo puede promocionar la credibilidad del gobierno y aumentar la calidad de vida para su población. Estos tipos de operaciones, que afectan directamente a la población en cuestión y son inmediatamente visibles por la misma, pueden tener efectos significativos en la campaña general contra los insurgentes.

Junto con números relativamente pequeños de fuerzas de coalición e indígenas, el poder aéreo puede aportar un espectro completo de efectos de apoyo, desde humanitario hasta electrónico pasando por cinético. En algunos casos, la mera presencia visible o audible del poder aéreo puede demostrar el compromiso con una población y el apoyo a un gobierno así como a conformar el comportamiento de insurgentes reduciendo su libertad de movimiento y negarles santuario.

Asistencia a las Fuerzas Aéreas de las Naciones Asociadas
La defensa interna extranjera de la Fuerza Aérea, que incluye programas militares que apoyen la estrategia de las naciones asociadas para la defensa interna y el desarrollo, trata principalmente de desarrollar y sostener las capacidades del poder aéreo de esas naciones. Al formar relaciones de esta manera, Estados Unidos ayuda a conformar el entorno estratégico e impide a los terroristas potenciales ganar un pie en estos países. Por último, al aumentar la capacidad de las naciones asociadas para contrarrestar amenazas irregulares les permite luchar de forma más eficaz, aumentan su legitimidad y reducen su dependencia de las fuerzas de EE.UU.

Actualmente, la Fuerza Aérea proporciona la formación y la capacitación esenciales para resucitar la fuerza aérea de Irak y Afganistán. A pesar de empezar lentamente, la emergente fuerza aérea iraquí está llevando a cabo misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento y movilidad rudimentarias. Al operar la base aérea de Al Muthana (una sección del Aeropuerto Internacional de Bagdad), se propone asumir actividades en otras bases diversas. Las fuerzas de EE.UU. siguen entrenando a los iraquíes en las funciones de apoyo necesarias para mantener y proteger sus aviones y sus bases. Además, están ayudando a desarrollar una capacidad indígena para proporcionar vigilancia del aire y control del tráfico aéreo sobre el espacio aéreo soberano—una parte esencial de cualquier estrategia de salida de la coalición ya que las naciones asociadas necesitarán el apoyo de la fuerzas aéreas de la coalición hasta que puedan llevar a cabo de forma independiente sus propias operaciones y defender su especio aéreo. En esta edad de mayor énfasis en la IW, las capacidades de defensa interna extranjera de la Fuerza Aérea recibirán con más probabilidad un mayor énfasis y recursos.

La planificación, asignación de tareas, ejecución y evaluación de operaciones de combate son el punto fuerte del JFACC. Claramente, la planificación y la ejecución de las fases cuatro (estabilizar) y cinco (habilitar la autoridad civil) plantean retos únicos para el componente aéreo.4 Entender cómo ayudar a reconstruir el poder aéreo de una nación asociada (incluidas las complejidades de legislación y financiación para asistencia militar extranjera, aspiraciones de naciones asociadas y oportunidades para contribuciones de coalición) constituye un área de énfasis de IW potencial para formar y capacitar a aviadores. También se debe repasar la estructura de la fuerza de defensa interna extranjera de la Fuerza Aérea a fin de tratar de mejorar la capacidad de reconstruir las fuerzas aéreas de las naciones asociadas; por ejemplo, no es una coincidencia que los haberes de más éxito de la fuerza área iraquí, el C-130, es el único tipo de avión que tiene en común con la Fuerza Aérea de EE.UU.

Desarrollo de Aviadores para la Guerra Irregular
El desarrollo de la fuerza es una función de formación, capacitación y experiencia, con el objetivo de producir aviadores que se adapten, sean creadores y posean conocimientos. Nuestros aviadores no sólo deben saber y articular lo que su servicio aporta a la lucha actual en la IW, sino que también deben pensar de forma original—una capacidad que les permitirá liderar y dirigir la Fuerza Aérea del futuro. Nuestro servicio debe continuar adaptándose y mejorando sus capacidades asimétricas contra aquellos adversarios involucrados en una IW contra Estados Unidos y sus aliados. Afortunadamente, la capacidad de adaptación y una capacidad inherente para pensar por encima de las disputas son innatas en el código genético de los aviadores. Igualmente, la flexibilidad está integrada en las plataformas con las que combaten. El desarrollo de líderes brillantes, innovadores y de gran capacidad que continúen esta tradición de flexibilidad es esencial para asegurarse de que el poder aéreo mantenga una posición a la cabeza de los conflictos de la IW.

Nuestros aviadores deben recibir el adiestramiento y la formación en las capacidades y limitaciones del poder aéreo; además, deben articular los conceptos de poder aéreo sin excusas a la comunidad conjunta, miembros de otros servicios y personal asignado a otras agencias gubernamentales. Numerosas iniciativas en curso se concentran en educar a nuestros aviadores en aspectos de la IW en la que el poder aéreo de EE.UU. desempeña una función directa y hace una contribución directa, como el esfuerzo iniciado por el jefe de estado mayor de la Fuerza Aérea para identificar o capacitar a aviadores que entienden bien otras culturas e idiomas. Además, los programas de adiestramiento ampliados para nuevos reclutas, el mayor énfasis en adiestramiento antes del despliegue para personal de apoyo de combate y el mejor adiestramiento de vuelo para aviadores y aviadores de campo de batalla según las lecciones de combate aprendidas reflejan las nuevas realidades de la IW. Así como los aviadores pueden sobrevivir y aniquilar al enemigo a grandes distancias desde el aire, deben poseer la capacitación y la motivación para sobrevivir y aniquilar a corta distancia sobre el terreno.

La doctrina de la Fuerza Aérea también desempeñará una función significativa en la formación de aviadores. La doctrina, consistente en principios fundamentales por los que las fuerzas militares guían sus acciones en apoyo a los objetivos nacionales, conforman la manera en la que la Fuerza Aérea organiza, capacita, dota y sostiene sus fuerzas, preparando combatientes para futuras incertidumbres y dándoles un conjunto común de interpretaciones sobre los que basar sus decisiones. Actualmente, la Fuerza Aérea está revisando la versión existente de AFDD 2-3.1, Foreign Internal Defense (Defensa interna extranjera), 10 de mayo de 2004, y desarrollando una nueva publicación clave doctrinal: AFDD 2-3, Irregular Warfare (IW), que codificará la forma en que la Fuerza Aérea debe abordar la IW, incluidas sus capacidades y contribuciones a las operaciones de contrainsurgencia. Este documento también formará la base de la posición de nuestro servicio a medida que la comunidad conjunta aborda la importante tarea de redactar doctrina sobre la contrainsurgencia. Todas las iniciativas antes mencionadas están diseñadas para crear una base de los líderes y expertos de la IW en los que pueda confiar la Fuerza Aérea.

Conclusión
Estados Unidos y sus fuerzas armadas están en guerra; la amenaza actual planteada por los terroristas globales, armados potencialmente con armas de destrucción masiva, es tan grande como las amenazas anteriores a nuestro modo de vida planteadas por el nazismo, el fascismo y el comunismo. Las fuerzas de la coalición y de las naciones asociadas se unen a Estados Unidos en este esfuerzo. La Fuerza Aérea de EE.UU. proporciona poder aéreo, espacial y ciberespacial como parte del equipo de combate conjunto y de la coalición, dedicado a vencer en los conflictos en Irak y Afganistán mientras protegen simultáneamente los intereses vitales de nuestra nación y la coalición en la que opera. El poder aéreo, en todas sus formas, aporta una amplia gama de armas de efecto directo y habilitadores de la fuerza conjunta a la disputa, un hecho que no siempre es claramente reconocido o descrito en la prensa. Aunque no es tan importante que las audiencias atribuyan debidamente el progreso en la guerra global contra el terror a componentes o servicios particulares, es importante que los aviadores de la Fuerza Aérea sepan y articulen nuestras capacidades asimétricas residentes y que usen sus conocimientos y experiencia para asegurarse de que nuestro servicio sea tan relevante para la lucha de mañana como lo es hoy.

Notas:

1. "Irregular Warfare Joint Operating Concept" ("Concepto de operación conjunta de la IW"), borrador versión 1.0, 4 de enero de 2007.

2. Contraalmirante William D. Sullivan, vicedirector, Planes y política estratégicos, estado mayor conjunto, Fighting the Long War—Military Strategy for the War on Terrorism (Combate en la guerra larga-Estrategia militar para la guerra contra el terrorismo), diapositiva 9 del informe, febrero de 2006, http://www.au.af.mil/au/awc/awcgate/jcs/jcslong war_12jan06_j5.pdf (se tuvo acceso la última vez el 15 de enero de 2007).

3. El centro de gravedad estratégico es una fuente de poder que proporciona una fuerza moral o física, libertad de acción o voluntad para actuar.

4. Joint Publication 3.0, Joint Operations (Operaciones conjuntas), 17 de septiembre de 2006, IV-25 a IV-29, http:// www.dtic.mil/doctrine/jel/new_pubs/jp3_0.pdf.
 

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 Colaborador
El General de División (USAF) Allen G. Peck (USAFA; MS, Air Force Institute of Technology; MA, Salve Regina College) es el comandante del Cuartel General del Centro de Capacitación y Desarrollo de la Doctrina de la Fuerza Aérea, y vicecomandante de la Universidad del Aire, Base Aérea Maxwell, Alabama.  Anteriormente completó dos comisiones en el Estado Mayor de la Fuerza Aérea en el Pentágono y en una comisión conjunta en calidad de jefe, Operaciones Actuales, USCENTCOM, Base Aérea MacDill, Florida.  También estuvo al mando de un grupo de operaciones aéreas en Alemania, un ala aérea expedicionaria en Arabia Saudita y en el Centro de la Fuerza Expedicionaria Aérea y Espacial, Base Aérea Langely, Virginia.  En calidad de planificador principal en la guerra sobre Serbia, se desempeñó como jefe de Planes de Combate, Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC), Vicenza, Italia, durante la campaña subsiguiente.  Además prestó servicios con el comandante de las fuerzas de la Fuerza Aérea en el CAOC de USCENTCOM durante las operaciones de combate principales de la Operación Libertad para Irak.  Como vicecomandante del componente aéreo de la fuerza combinada, el General Peck supervisó la planificación, actividades, ejecución y evaluación de las operaciones aéreas de la Coalición para las Operaciones Libertad para Irak y Paz Duradera.  El General Peck es un piloto comandante con más de 2,700 horas de vuelo en el F-15, inclusive más de 300 horas de combate. 
 

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 Declaración de responsabilidad: Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.

 

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