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 DOCUMENTOS
EL PODERIO ESPACIAL Y LA REVOLUCION EN LOS ASUNTOS MILITARES
¿Un Vaso medio Lleno?

Dr. COLIN S. GRAY Y JOHN B, SHELDON
 


CONCEPTUALMENTE, EL Poderío Espacial ha tenido más éxito en los últimos cinco años que en los 50 años previos.  Por lo menos como concepto, al poderío espacial le llegó su turno en la segunda mitad de los años 1990.  Con esto tenemos suficiente de buenas nuevas.  Las que no son tan buenas nuevas es que la distancia entre una idea influyente y una idea como capacidad, es que puede ser medida en década en vez de años.  Lo que es importante es que el control del espacio hoy es reconocido como una necesidad verdaderamente vital de las fuerzas armadas norteamericanas.  Sin embargo, los EE.UU. hasta la fecha no ha – repito – no ha desplegado fuerzas para realizar muchos elementos de la misión del control del espacio.

Controversias esencialmente inconexas, pero potentes, con frecuencia impiden la redacción de una teoría estratégica innovadora con pertinencia  política clara.  La interpretación del poderío espacial ha sido obstaculizada en los últimos 15 años por dos grandes debates:  primero por la controversia sobre la iniciativa de Defensa Estratégica del Presidente Ronald Reagan (SDI) y más  recientemente, por las conversaciones acaloradas respecto a una revolución en asuntos militares (RMA) adaptada a los avances en las tecnologías de información.  Para aclarar, el poderío espacial esencialmente no se refiere a ninguno de los dos, ni la SDI ni la RMA.  La razón por la cual puede importar este punto que es las actitudes hacia la explotación militar de un ambiente geográfico completo no debe ser conducido por juicios políticos de temas de defensa específicos ni tampoco por preferencias metaestratégicas como las que se expusieron en el debate RMA.  En otras palabras, hay muchas personas comentando sobre el poderío espacial cuando en realidad sus temas  se refieren a las defensas de los misiles de la era de la guerra fría, o a los muchos escritos de la maravilla de latecnología.

No es una crítica hacia el Comando Espacial de los EE.UU. (USSPACECOM) al decir que el Plan a Largo plazo:  Implementando la Visión del USSPACECOM para el año 2020 (denominado LRP de aquí en adelante) del Comando, exprese dos opiniones del poderío  espacial – uno osado, el otro un poco menos.  El “Resumen” del LRP afirma ser sólo un papel habilitante para las capacidades del espacio.  “Los efectos combinados de la  pausa estratégica actual, la era evolutiva de la información y del espacio, y la posibilidad de una Revolución en Asuntos Militares... permitida por las capacidades del espacio, indica que ha llegado la hora de tener un LRP integrado para el espacio” ( con énfasis añadido).

La “introducción” al LRP, sin embargo, afirma ser algo de mayor orden cuando se refiere a “ el potencial para las capacidades del espacio a convertirse en una ‘Revolución en Asuntos Militares’ “ -  Esto significa que, el poderío espacial es una RMA, no meramente un habilitador de una RMA.  Tiene algo que decirse respecto a ambas opiniones del poderío espacial, pero – con reservaciones – nosotros respaldamos esta última opinión más osada.  Es lamentable, sin embargo, que el LRP repite el error popular que “este tipo de revolución [RMA] es un cambio fundamental en la naturaleza de la guerra que no depende solamente en explotar la  tecnología”  El LRP está en lo correcto al enfatizar “ las capacidades operacionales. Conceptos de Operaciones  (CONOPS), Y ORGANIZACIÓN” al contrastarlo sólo con la tecnología.  Pero el LRP  peca de imprudente al endosar la proposición de que las RMA pueden realizar “ un cambio fundamental en la naturaleza de la guerra”.  La guerra y la estrategia son eternas en su naturaleza, sin considerar geografías, tecnologías, y adversarios.  Efectivamente, el apoyo de los LRP por el sofisma de que un poderío espacial RMA o de un programa espacial habilitado RMA puede realizar tales cambios en la naturaleza de la guerra, tiende a subvertir su propio sonido, argumento general que “ temprano en el siglo 21 el espacio se convertirá en otro medio de guerra”.

En este artículo nos basamos en la prognosis excelente del poderío espacial presentada en el LRP consolidando  las cabeceras de puente de avances intelectuales y de política, asesinando a algunos de los dragones de mal entendidos que se han insinuado en los debates sobre el espacio.  La comunidad del espacio de los EE.UU. estaría mal asesorada si comparte la ideología de algunos protagonistas del debate contemporáneo de la RMA.  El concepto y las capacidades, del poderío espacial son demasiado importantes para ser rehenes del destino de una controversia sobre un posible RMA adaptada a la explotación de tecnologías de información.  Fue desafortunado que las conversaciones del poderío espacial de 1980 fueron dominadas por las actitudes hacia un carácter específico de los misiles balísticos de defensa (BMD) en el SDI.  Es escasamente menos desafortunado que los debates de los 1990 respecto al RMA hayan puesto a un lado las conversaciones pertinentes del poderío espacial como proveedor de información).  El poderío espacial necesita la protección de los cabilderos para los BMD y para la guerra guiada por la información.

Este artículo expone el argumento de que lo que ha sido tradicionalmente bien percibido como poderío espacial, en verdad, es el principio de cómo usaremos el espacio estratégicamente.  Desafía el pensar contemporáneo en lo que muchos han considerado que es la RMA actual – es decir, se ha propuesto que el poderío espacial será la RMA.  Para que el poderío espacial alcance su máximo potencial, sin embargo, el espacio debe ser reconocido como un ambiente  geográfico para conflicto que no es, en el sentido estratégico, diferente a la tierra, al mar, al aire, y al espectro electromagnético (EMS).  El usar casos prácticos históricos sobre el surgimiento del poderío naval y del poderío aéreo como formas militares únicas y separadas, así como el enfatizar la naturaleza eterna de la estrategia, demostrará que el poderío aéreo está al umbral de algo mucho  más grande.  En efecto será una forma de poderío militar análogo al poderío terrestre, naval, y aéreo.  Es el surgimiento del poderío espacial que lo delineará como una RMA.  inicio

EL PODERIO ESPACIAL:  LA IDEA Y LA GRAN TRADICION DEL PENSAMIENTO ESTRATEGICO.

Estratégicamente, aunque casi no geográficamente, el espacio es sólo otro ambiente para el conflicto.  La condición respecto a los paralelos geográficos es la evidente diferencia en escala – la “cantidad que se convierte en calidad” – entre la tierra y su atmósfera y el resto del universo (i.e., el espacio).  A pesar de la vasta asimetría que existe entre el ambiente geográfico terrestre y el espacio, no es completamente obvio que “las estrellas” o “ los cielos” tengan un significado estratégico para los planificadores de defensa contemporáneos.  Amenazas que se originan del más allá del sistema terrestre- lunar pueden aparecer desde el más allá de nuestro sistema solar o quizás de hasta el más allá de nuestra galaxia.  De ser así, seremos afortunados si somos capaces de por lo menos percatarnos de la aproximación de tales amenazas, peor aún de estar equipados para ver su lanzamiento.  A la larga, muy a la larga en  verdad, la seguridad de la raza humana muy probablemente dependerá de su poderío espacial.

Los dinosaurios encararon un prospecto sombrío que fue entre su emigración o su extinción, y se vieron condenados tecnológicamente a esta última.  Felizmente para nosotros la amenaza aleatoria de los objetos extraños y veloces en el espacio parecería que nos plantea una amenaza a la vida, mucho más severa que la amenaza objetiva de las civilizaciones extraterrestres que no saben nada referente a tratados bonitos como el de la Convención de Génova.  Un asteroide podría extinguir la experiencia humana y decidir argumentos religiosos pero por lo menos en principio se puede detectar, ubicar y posiblemente desviar.  A manera de advertencia, cualquier amenaza extraterrestre que sea animada, objetiva, que pueda alcanzar a la Tierra desde otro sistema solar, peor si es de otra galaxia, puede presumirse que posiblemente disfrute de un avance tecnológico decisivo para un efecto estratégico superior.

Planteamos estos temas extraños, que incluso suenan extravagantes – asteroides y extraterrestres – para demostrar que reconocemos completamente que hay un sentido geográfico clave en el cual el espacio es distinto al ambiente terrestre confinado: aire, mar, tierra y con el cual estamos más o menos familiarizados.  Si este artículo tuviera la misión de analizar “el espacio y la raza humana”, entonces nuestros ojos se centrarían en los  cielos y no en la tierra.  Sucede, sin embargo, que nuestra misión es considerar el poderío espacial y la RMA, con referencia específica hacia el LRP del USSPACECOM.

El reto ahora es el de fomentar una interpretación del poderío espacial que sea prudente y estratégicamente confiable.  Los científicos y los poetas están en lo cierto al insistir de que nos acerquemos a “ las estrellas” con el debido respeto y temor.  Sin embargo, ese temor y respeto no es particularmente útil cuando se piensa y se planifica viablemente, por decir, los primeros 25 años del próximo siglo.  Así mismo es inútil para la interpretación del poderío espacial, la opinión de que el espacio es distante ( la órbita baja de la tierra no es así) y es diferente exóticamente de los ambientes terrestres familiares, y por ende distintivo estratégicamente.

Independientemente del potencial que tiene el brindarnos una infinidad de maravillas inimaginables, sucede que el espacio no es algo más que otro ambiente de conflicto humano.  Por supuesto, que esa orientación estratégica no lo es todo referente al argumento del espacio, pero entonces tampoco esta orientación es suficiente para enmarcar el análisis del aire, mar, tierra y el espacio cibernético ( o la “infósfera”).

No obstante, el notable avance conceptual asegurado en el LRP del USSPACECOM de 1998, el poderío aéreo, especialmente en relación a la política y estrategia, probablemente necesitará asistencia misionaria para sus propósitos educativos en muchos años por venir.  Identifiquemos algunas de sus presunciones y afirmaciones claves.

1. En todos los esenciales estratégicos por ahora, el poderío espacial es semejante al poderío terrestre, naval y aéreo.

2. La historia estratégica del poderío espacial probablemente va a seguir el patrón ya trazado claramente por el poderío naval y el poderío aéreo.

3. Geográficamente y geofísicamente, el espacio es singular, pero también lo es la tierra, el mar, y el aire, e incluso el espacio cibernético. 

4. La gente sólo tiene un ambiente natural, la tierra.  Para funcionar en cualquier otro ambiente, las personas requieren del apoyo tecnológico.  El vació del espacio se reconoce que es excepcionalmente hostil a la vida humana, pero no difiere en su carácter básico al del mar y al del aire; todos estos ambientes pueden tolerar la presencia humana sólo cuando esa presencia está apoyada por máquinas.

5. Por que la gente sólo vive en la tierra y pertenece a comunidades de seguridad que están organizadas políticamente con dominios territoriales, todo su comportamiento militar, sin importar sus formas  tácticas, últimamente pueden tener un significado estratégico sólo para el transcurso de eventos que sucedan en la tierra.  Se deduce que el poderío naval, el poderío aéreo, y ahora el poderío espacial pueden funcionar estratégicamente en forma estricta como factores habilitadores.  El resultado de una guerra puede decidirse por la acción en el mar, el aire, o el espacio,  pero la guerra se debe concluir en la tierra y con referencia a la misma.

6. La lógica de la estrategia es universal geográficamente, así como lo es eterna temporalmente.  Diferentes culturas estratégicas pueden “ hacerlo a su manera”, consistente con las leyes de la física, por lo menos ( la fuerza de voluntad es sólo una ventosidad si su ingeniería es fofa), pero la estrategia y la guerra tienen naturalezas y dimensiones que son eternas y ubicuas.

7. La geografía singular  del espacio debe encontrar su expresión en la tecnología singular, operaciones y tácticas.  Esa geografía única sin embargo, no señala el camino a alguna lógica de estrategia inigual y, mucho menos a una inconexión singular de estrategia.

Juicios políticos, legales, tecnológicos, operacionales y tácticos continúan impidiendo una interpretación concreta del poderío espacial.  Aun cuando esos juicios sean aproximadamente correctos hoy en día, todavía pueden obstaculizar la claridad de la comprensión estratégica.  Por darles un ejemplo reciente, consideremos la confusión que es incitada por los imponentes comentarios del Profesor Lawrence Freedman: “ La convicción de que, en el futuro, los EE.UU. ‘combatirá en el espacio, desde el espacio, por el espacio y dentro del espacio’ todavía tiene sus seguidores, pero no hay razón para suponer que es más verosímil ahora, que hace 40 años cuando fue anunciado por primera vez”.

La confusión se encuentra en el nivel, o los niveles, de análisis graciosamente combinados y aquí oscurecidos.  En efecto. Freedman furtivamente encarama en una evaluación táctica, juicios teóricos, de política, y estratégicos.  Una cosa es notar, como lo hace el LRP del USSPACECOM con detalles indoloros, que hoy en día las capacidades de la guerra del espacio son modestas ( concebidas en forma general); y muy diferente es derramar menosprecio a la idea en forma total.  Hay varias razones poderosas del por qué la guerra de la era espacial – incluyendo el combate “ en el espacio, desde el espacio y dentro del espacio” – puede que demore en llegar, pero el que se demore en llegar es quitarle un año de luz, a decir que es imposible.

El repudio menospreciante de Freedman de la guerra del espacio es indisciplinado, por darle una calificación temporal.  De los armamentos destructores de satélites, dice que “estos sistemas son ilógicos para ser empleados en tal escala que se convierten en mucho más que estorbos”.  Quizás es injusto escoger aquí al Profesor Freedman para criticarlo en forma específica, especialmente desde que su análisis en el cual está arraigado su trato enemistoso de las opciones de la guerra del espacio, es de lo contrario verdaderamente excelente.  Su breve análisis de la dimensión del espacio, a la revolución de asuntos estratégicos, demuestra casi perfectamente la estructura del problema que sostiene este análisis:  Ese problema es la incapacidad o falta de voluntad de la gente en abordar al espacio como otro ambiente geográfico para librar conflictos.

No hay nada referente al ambiente del espacio que lo haga efectivo más allá de la estrategia.  Un problema, o quizás una oportunidad, es que las fuerzas del espacio hoy en día son inmaduras técnicamente.  Los paralelos históricos nos llaman desde los reinos marítimos y del aire.  En la época de las galeras, las flotillas tenían que mantenerse a lo largo de la playa, por que había que echarle agua a los remadores y por que el hedor del excremento humano era insoportable.  Además, la arquitectura naval para el diseño de las galeras no podía soportar ni siquiera un mar moderadamente  turbulento.  En la edad de los “veleros de combate”, la fuerza del viento ( en contrate a la fuerza muscular de las galeras) liberó operacionalmente a las flotillas.  Sin embargo, hasta la segunda mitad del siglo dieciocho, esta libertad fue balanceada masivamente por la necesidad de añadir antiescorbúticos en la dieta de los marinos para combatir el escorbuto y por la necesidad de proteger los cascos de las naves de las tiñuelas existentes en aguas tropicales.  La especulación sobre la eficacia del poderío naval en el siglo diecisiete y a principios del siglo dieciocho, podría haber indicado problemas completamente comparables a aquellos que cita el Profesor Freedman en los que sugiere que las naves espaciales seguirán  gozando de un estado de santuario continuo en órbita.

Los problemas que los buques tenían que sobrepasar para liberarse de la dependencia inmediata de los recursos en tierra, se reflejaron en este siglo en las dificultades que tuvo que sobrepasar el desarrollo del poderío aéreo.  La gente que hoy en día se impresiona con la aparente dificultad de que un adversario de los EE.UU. pueda enfrentar al buscar desmantelar la constelación satelital NAVSTAR sistema de Posición Global, debería instruirse en lo que es la historia del poderío aéreo.  No hay nada geotácticamente singular respecto al espacio interestelar que lo hace inmune a la autoridad de la lógica estratégica general.  ¿ Cómo podría ser? Los detalles de combate geográficos, geofísicos, y por ende tecnológicos y tácticos tienen que ser singulares a cada ambiente.  No obstante, hay un patrón común en la creación de la  tecnología militar en todas las geografías:  visión, experimentación, exploración y corrección.

Consideremos la efectividad militar de los Bombarderos b-17 en Europa y la de los B-29 en el Pacífico.  El reto fundamental para el B-27 y para sus tripulantes en la Octava Fuerza Aérea en Bretaña fue que su construcción estaba basada en una teoría errónea de la guerra aérea.  Las fuerzas Aéreas del Ejército de los EE.UU. (USAAF) creían que las formaciones de los B-17, no de los aviones individuales, serían “ fortalezas”, volantes; que podrían bombardear con precisión desde por más allá de los 30.000 pies de altura, (alturas que iban más allá del alcance de la artillería antiaérea alemana); y que sus modestas  cargas de bombas, impuestas por los sistemas de su defensa y por el combustible que necesitaban para subir a tales alturas, estarían balanceadas por el rendimiento anticipado y maravilloso de las miras de bombardeo Norden.  Que lastima, la maravillosa maquinaria  de las miras de bombardeo Norden no era independiente del mal tiempo en su cometido.  Así que, los pilotos bombarderos que tuvieron una destacada actuación durante las misiones de entrenamiento en  Texas, tuvieron considerable dificultad para encontrar los vecindarios debidos en  Europa.  Los B-29 de la USAAF últimamente fraguaron una devastación a un nivel digno de ganar la guerra en el Japón Imperial, aún antes de los dos ataques atómicos.  Pero el B-29 se probó a si mismo sólo después de que pudo sobrepasar los problemas casi catastróficos de fabricación ( muy caros) y después de que el general Curtis LeMay reconociera que era un disparate bombardear a una altura tan alta que los pilotos tenían que apuntar en medio de la corriente en chorro que recién se había descubierto.

Los retos tácticos-técnicos que limitan el efecto operacional y estratégico de un tipo de poderío militar – poderío naval, aéreo, del espacio – se sobrepasan eventualmente.  Esto no es decir que los ambientes geográficos son creados por igual; no lo son.  La tierra es la más importante por que es donde vivimos.  El espacio es singular geográficamente  y por lo tanto es único en sus aspectos tecnológicos, tácticos y operacionales.  Sin embargo, esa particularidad y característica es la diferencia que existe entre el cielo y el mar, entre las naves marinas y aéreas.  En breve, no es obvio que el ambiente espacial sea tácticamente y técnicamente más diferente del mar o del cielo de lo que son el uno del otro.

El poderío espacial, la guerra espacia l, y la geografía espacial no se escapan de la estrategia.  Hay algo a lo que uno puede llamar una “ gran tradición” de pensamiento estratégico que hace lógico el comportamiento del espacio militar, así como lo hace el del comportamiento militar en los otros ambientes.  Desde Sun Tzu y Tucídides, pasando por Maquiavelo, Clausewitz, y Jomini, hasta John Boyd y Edward Luttwark hoy en día, hay una gran tradición de especulación estratégica que logra una aplicabilidad universal e inmortal.  Los teóricos estratégicos no pueden evitar ser producto de su lugar y espacio – su cultura, si así lo desean – pero los teóricos que ya he mencionado han discernido cada uno sus aspectos esenciales sobre la naturaleza, no solamente el siempre – efímero carácter, de la guerra y la estrategia.

Es muy útil enfocar el ambiente espacial para conflictos en estas formas singulares y aún complementarias.  Primero, al espacio debe enfocárselo sólo como a otro generador de efectividad estratégica.  En esta perspectiva  depuradamente  estratégica, la cuestión es influir en el curso y en el resultado del conflicto.  El poderío terrestre, naval, aéreo, y espacial, independientemente y en varias combinaciones interpenetrantes, todos prestan el mismo servicio:  Ellos dan un efecto estratégico.

Segundo, el espacio puede ser considerado como un recién llegado al vecindario, a quien intentaremos interpretarlo y amoldarlo de acuerdo a las ideas y sistemas con los cuales ya estamos familiarizados.  Muy parecido a cuando los fabricantes de los carruajes sin caballos -  los automóviles – construían vehículos que parecían carruajes halados por caballos, sólo que con un motor en vez del caballo, así que algunos de los pioneros de la doctrina para el espacio han saqueado los ambientes militares mas familiares de la tierra, mar, y aire en busca de inspiración.  Somos amigables a tales saqueos – hasta cierto punto - , por lo menos.  Aunque las geografías son singulares, hay una configuración de ideas militares que se pueden aplicar a través de los ambientes, si bien es cierto tomando diferentes formas.  La cosa no es buscar las similitudes, es decir, guerra naval o aérea y guerra en el espacio.  Si no que tiene valor probar las ideas que han sido creadas para la guerra terrestre, marítima, o aérea y ver si éstos se pueden utilizar contra el reto singular y novedoso planteado por la guerra en el espacio.inicio

Esto no es distinguir sin diferenciar.  Acabamos de exponer que es útil y previsor el considerar que, por ejemplo, los convoy, puntos de embotellamiento, controles de bloqueo, y operaciones especiales podría significar para la guerra espacial.  Por contraste, creemos que no es previsor de estarnos preocupando de cómo la guerra del espacio podría tener aspectos significantes parecidos a los de la guerra naval o aérea.  Tal falta de voluntad para enfocar a la guerra del espacio únicamente como guerra espacial, es motivada por conceptos tales como los que se expresaron recientemente en un estudio publicado por la Escuela Superior de Guerra del Ejército.  En un análisis de primera calidad, William T. Johnsen informa que “ mientras [ que el espacio interestelar y el espacio  cibernético] son importantes, todavía no están listos para ser considerados como componentes del poderío militar por si mismos”.  El Coronel Johnsen puede que esté en lo cierto:  un enfoque al poderío espacial que niega verlo conjuntamente, en vez de estimarlo jerárquicamente como substancialmente subordinado, impide el progreso.

La tercera forma de ver al espacio es como a un ambiente geográfico completamente único que requiere respeto total en sus propios términos geoestrátegicos.  En esta tercera perspectiva, no señalamos a la moneda común de efectividad estratégica que une el resultado militar de cada ambiente geográfico, ni a las maneras en las cueles el espacio militar puede prestar de las operaciones en otros climas.  En su lugar, aconsejamos que, además de la primera y segunda perspectivas que acabamos de resaltar, tiene que haber reflexiones tácticas y operacionales derivadas del espacio.  Es posible que haya literalmente una configuración geográficamente universal de ideas tácticas y operacionales para la conducción de la amenaza y de la guerra misma.  Es muy posible que todas las ideas que el guerrero del espacio necesite se encuentren ocultas, en un disfraz diferente, en alguna parte de los escritos del Barón Henry de Jomini, Sir Julian Corbett, o quizás de Albert Wohltetter.

Decidimos no dar un dictamen esa posibilidad. En su lugar, recomendamos – además de la educación histórica de experiencias militares reales, pasando por la inspiración de los clásicos de la teoría estratégica, hasta las adopciones más mundanas de manuales existentes de la doctrina para combate terrestre – que las ideas para la práctica del poderío espacial  deben conceptuarse desde el contexto del espacio mismo.inicio

LA LOGICA DEL PODERIO ESPACIAL

Hoy en día la resistencia continua hacia la lógica estratégica del espacio, es  vastamente más extraordinaria que lo que es esa misma lógica.  Después de todo, la lógica del poderío espacial es idéntica a la lógica del poderío naval militar y del poderío aéreo militar.  El poderío espacial, a manera de los  BMD, sufre genéricamente de un historial de afirmaciones prematuras de la madurez operacional.  Si esto nos consuela, se le añaden cicatrices aun más notables a la historia del poderío aéreo con afirmaciones absurdas y exageradas.  Les queremos recordar a aquellos de un histórico cambio de parecer, que la pólvora de artillería fue la fuerza venidera en la guerra terrestre por un período de cien a 150 años antes de entrar finalmente en su apogeo, definitivamente en los años 1940 en Italia.  Los críticos contemporáneos del poderío espacial tienen muy poco discernimiento respecto a la historia.  Sea lo que sea que “las estrellas” nos deparan en el futuro, hay una inmensa lógica estratégica a muy corto plazo  del poderío espacial que en principio es casi completamente comprensible hoy en día.  Los políticos lucharán para tener acceso al espacio, para mantener vehículos en el espacio, y para operar desde el espacio precisamente por las mismas razones que ellos extendieron sus conflictos de la tierra al mar y luego al aire.  Los detalles tecnológicos, tácticas y operacionales de la guerra espacial tienen que ser únicos a sus ambientes no menos singulares.  La lógica estratégica, sin embargo es completamente común a todas las geografías de combate.

Nuestro problema con mucha de la literatura actual sobre el poderío espacial, es que confunde las tácticas y la estrategia, así como la política y la visión.  Veamos un pequeño pero revelador paralelo “ hipotético histórico”.  En 1938, un analista meticuloso, honesto pero estrictamente con falta de visión pudo hacer examinado a las fuerzas aéreas principales del mundo respecto a su probable eficacia en un conflicto mayor y las descartó calificándolas de ser nada más que jugadores secundarios.  Si se hubiera desatado una gran guerra en 1938, una proposición que no era completamente absurda, los aviones bombarderos carecían de habilidad para navegar, de alcance, y capacidad de carga, mientras que los aviones caza no tenían la capacidad  de encontrar a los bombarderos.  Para considerar efectiva a la guerra aérea, considerándolos desde la mitad hasta el final de los años 1930s, uno necesita presuponer algún ingrediente milagroso nuevo.  Ese al cual se lo ojeó indistintamente en su tiempo pero que en retrospectiva brilla como un faro, el elemento que hacía falta era la explotación competente y práctica del EMS para permitir la intercepción aérea de los bombarderos y el bombardero preciso.  El radio y el radar transformaron la guerra  aérea.  La libertad operacional que el viento concedió a los buques de vela fue a base de un descuento estratégico notable hasta que los beneficios antiescorbúticos de las frutas cítricas fueron reconocidos y fueron aplicados sistemáticamente en respuesta al escorbuto entre los tripulantes marinos.  El punto es, que es absurdo apoyar un argumento del poderío espacial – o naval. O aéreo – en dificultades técnicas y tácticas ( por ende operacionales) indudables, pero que sólo son contemporáneas.  Uno no puede negar las leyes de la física, a condición de un argumento provisor del poderío espacial.  Es completamente natural que no nos llame mucho la atención aquellos críticos que mencionan las imperfecciones de la tecnología y las tácticas actuales.  Los libros de la física tiene la facilidad de volverse anticuados rápidamente; distinguidos expertos en la materia caracterizaron de imposible tanto al vuelo pesado como a la bomba atómica.inicio

Por lo mínimo, el poderío espacial ha sufrido de haber sido expuesto demasiado en una forma incorrecta.  En las palabras inspiradas de un comentador reciente.  “ Nada se vuelve tan anticuado como el ayer del mañana”.  La guerra espacial de esta forma, está manchada con un aura de futuros predichos con exceso.  La guerra espacial tiene un problema en común de credibilidad con el poderío aéreo y los BMD, creado por excesos de predicciones e inevitablemente, de un manifiesto bajo rendimiento.  Hoy en día lo que se necesita con más urgencia, no es tanto una gran  visión del poderío espacial o más aun una visión del futuro de los EE.UU. en el espacio, serían conceptos útiles ¿ verdad?.  En su lugar, lo que necesitamos es un raciocinio relativamente mundano del ambiente espacial y tratarlo como otro ambiente para conflicto.  Nuestra comprensión del poderío espacial es completamente compatible con el concepto avanzado del LRP del USSPACECOM.  Somos receptivos a la ciencia nueva, y esperamos nuevas tecnologías, pero requerimos la invención de máquinas de tiempo, el control confiable de la antimateria, o el descrubrimiento de una nueva física para impedir la fuerza de gravedad.  Si es que, o cuando tales avances sucedan, estaremos sumamente contentos de adaptarlos estratégicamente.

La estrategia lógica del poderío espacial dice que mientras más grande nuestra motivación para usar el espacio con fines militares, más grande debe ser la motivación de nuestro enemigo para negarnos la capacidad de usar ese espacio.  Conceptos paralelos con los ambientes marítimos y aéreos a duras penas pueden estar más claros.  Alemania y la “ Gran Alianza” les puso diferentes requisitos a su poderío naval en la II Guerra Mundial.  Los aliados necesitaban el uso del mar casi a sus anchas, por una parte para juntar recursos logísticos y por otra para llevar la guerra hasta el enemigo continental.  La Alemania Nazi no tenía mucha necesidad de usar el mar – más allá del Báltico y, a un menor grado, del Mediterráneo- pero tenía un interés de grado de supervivencia en tener la capacidad de negarle el uso del mar a sus enemigos marítimos.  La lógica estratégica del poderío espacial – siguiendo el ejemplo marítimo que acabamos de mencionar – no es una cosa meramente de principio abstracto.  Esa lógica estratégica ha sido creada por las prácticas de dependencia del sistema espacial por parte de las Fuerzas Armadas de  los EE.UU. ( y en efecto, por la economía de los EE,UU,).  Las armadas de combate modernas y profesionales se desarrollaron primordialmente por que los intereses de la economía nacional tenían que ser defendidos en el mar y desde el mar.  Por extensión, ya que las Fuerzas Armadas de los EE,UU. dependen de los sistemas espaciales en apoyo de sus funciones esenciales ( comunicaciones, navegación, reconocimiento, meteorología, etc) así también los enemigos de las Fuerzas Armadas de los EE.UU. tienen que explorar las posibilidades militares  para negarles ese apoyo.

La lógica estratégica es del todo inexorable.  Con respecto a las políticas, la tecnología, tácticas, costos, y organización, casi todo lo que tiene que ver con la guerra espacial se puede debatir eminentemente.  Lo que no se puede debatir es una lógica estratégica que requiera un rumbo irreversible hacia la explotación del espacio militar que provoque programas que traten de negar la efectividad a esa explotación.  No nos llama la atención en lo más absoluto las condiciones ( en su mayoría) precisas que señalan a los altos costos contemporáneos del acceso a las órbitas, la lentitud de las transferencias orbitales, y los distintivos regímenes políticos. Éticos.¿- (casi)- legales que hacen al espacio interestelar diferente y que lo consideran como la última “ frontera común” de la humanidad.  El poderío espacial y la guerra espacial están  por llegar.

Las únicas preguntas son cómo y cuándo.  Esta  predicción inexorable se puede perturbar sólo en a circunstancia improbable de que estalle y se sostenga una verdadera paz política, en la Tierra.  Aun en ese caso improbable, uno todavía podría estar ansioso respecto de las clases de futuros expuestos en los escenarios de las películas Independence Day y Starship Troopers. Inverosímil, hasta cómicas que parezcan esta películas, pero sí nos pueden servir de advertencia de que podemos estar en paz consigo mismos.  ¿Pero estaría el universo en paz con nosotros?.inicio

LAS RMAs y TODAS ESAS COSAS

Una particularidad norteamericana es el enfocar la interpretación del presente, el futuro y luego retrospectivamente el pasado por medio de doctrinas e ideologías pretenciosas.   La comunidad de defensa de los EE.UU. por mucho tiempo ha sido presa por parte del poder de las grandes ideas y no necesariamente por las ideas grandes y sensibles – “ alto concepto”, - como lo llaman en Holly-wood.  El problema con una gran idea en boga, es que ciertamente será remplazada  con otra gran idea, y así sucesivamente.  Aunque el poderío espacial puede ser estimado como una RMA, ciertamente como una revolución técnico-militar (MTR), es mucho, mucho más que eso.  El poderío espacial es una realidad física en progreso; las RMA y las MTR son puramente invenciones intelectuales que sólo contienen realidades conceptuadas.  Si, como Dennis Showalter graciosamente sugiere, “ la RMA ha reemplazado a la TQM [ gerencia de calidad total] como las siglas del día” entre las filas de las Fuerzas Armadas de los EE.UU., puede que tenga valor político por algún tiempo , el encaramar “ el poderío espacial” al vehículo conceptual de una RMA.  Aunque por lo general, les aconsejamos que la triste realidad del poderío espacial haría bien en abandonar la conexión  con una RMA lo más rápido y decentemente posible.

 Uno podría argüir que el poderío espacial es vital para una RMA impulsada – por – la información o que el poderío espacial mismo es la RMA ( ola MTR).  Haciendo a un lado por un momento las políticas de debates públicos, puede que no sea importante como caracterizamos lo que está pasando en el reino del espacio militar.  Por más de 10 años, la tecnología espacial ha cambiado su estado en las Fuerzas Armadas de los EE.UU. de un típico “ ayudante útil e importante” para las fuerzas terrestres, a por lo menos, “un ayudante indispensable”.  Haciendo a un lado la teoría, las características, y las relaciones públicas, la realidad contemporánea es que las Fuerzas Armadas de los EE.UU. no pueden prevalecer, aun contra un enemigo modestamente competente, sin el apoyo de los sistemas espaciales.  Podemos estar inclinados a defender, incluso a redescubrir, la preservación de opciones no- dependientes del espacio para la navegación/ selección de objetivos, comunicaciones, observación / reconocimiento, pero nos rehusamos a emplearnos a una causa perdida.  Para bien o para mal, la era de la dependencia en los sistemas del espacio, ha llegado.  Es por esta razón que insistimos que los EE.UU. tome seriamente la idea de la guerra espacial.  En su etapa inicial, el Japón imperial moderno rechazó  la esperanza que brindan las armas de pólvora a favor de la virtud de la espada.  Los EE.UU no eludirán los sistemas espaciales a favor de las alternativas terrestres.

La edad espacial de conflicto ha llegado irrevocablemente.  Este hecho sería más fácil de resaltar si no fuera a sobrevivir en medio del “ ruido” inmensamente confuso, creado por el circunvecino y acompañante debate de la RMA.  Para que no seamos juzgados “ los cadetes espaciales”, insuficientemente susceptibles de todo lo demás que está pasando en el reino estratégico, vamos a fomentar la proposición de que la madurez del poderío espacial es la verdadera RMA.inicio

Nuestra posición no se base en que la actividad espacial es la única zona revolucionaria en el campo del conflicto  moderno.  Pero si creemos que el espacio militar está siendo testigo de los cambios sistémicos más radicales e irreversibles de los asuntos militares de cualquiera de las áreas que están posiblemente conexas a este artículo.  El gran debate de la RMA, realizado muy extensamente en los EE.UU., desde 1991-98, ha dado una amplia gama de alternativas de candidatos, o de “ revoluciones complementarias”.  Por lo menos se distinguen ocho posibles “ revoluciones” que compiten por su consideración.  Se puede decir algo a favor de cada una de ellas.  Algunas de estas ocho sinceramente no son alternativa ninguna, ya que se puede argüir que hay lentes característicos y útiles para ver el mismo fenómeno de diferentes maneras.

1. Las revoluciones Militares (MR).  Usando las palabras de  Wilson Murray “ podríamos compararlos en términos geológicos a los terremotos... Tales ‘revoluciones militares’ [e.g., para los ejemplos de Murray, la creación de un poderío militar disciplinado puesto al  servicio de nuevas naciones estados creadas en el siglo diecisiete, las revoluciones francesa e industrial, y la I Guerra Mundial]  refunden la naturaleza de la sociedad y el Estado así como el de otras organizaciones militares”.  Algunos teóricos creen que las tecnologías de información contemporáneas están produciendo tal MR, mientras que otros están escépticos, sugiriendo que al “ espacio cibernético se le ha dado una importancia exagerada como si fuera un reino indebidamente independiente de la geografía y de las instituciones”.

2. La Revolución en los Asuntos Militares I.  También, de acuerdo a lo que dice Muray, las RMA pueden ser parecidos a los temblores anteriores y posteriores al terremoto MR. Y son las mismas que pueden ayudar a lanzar y explotar las MR.  Una revolución militar profunda y arrolladora puede ser incitada por las innovaciones sociales, culturales, e institucionales requeridas para ejecutar las RMA.  El concepto de un “ sistema de sistemas” contempla, en las palabras de Joint Visión 2010 [Visión Conjunta 2010], el logro de una “ conciencia dominante del espacio de batalla”.  La bruma de la guerra no se desvanecerá totalmente , pero la “ combinación de las tendencias tecnológicas nos darán ayuda a mejorar los cálculos generales en los efectos letales”.  Lo que identificamos aquí como RMA I son “ las bombas y las balas” de la versión de la guerra guiada por la información.  El concepto es que la inteligencia operacional superior, las comunicaciones, y la navegación pueden capacitar a las Fuerzas Armadas de los EE.UU. a usar el bombardeo  preciso para efectuar un impacto sistémico estratégicamente decisivo.  La aplicación práctica de esta visión de la RMA depende de factores políticos, sociales y hasta culturales que trascienden demasiado el análisis de la tecnología.  Seamos o no escépticos a la esperanza que nos brinda el concepto de un “ sistema de sistemas” logrando triunfos militares relativamente fáciles, rápidos, y decisivos, nadie podría disputar la proposición de que los sistemas espaciales jugarán un papel vital y habilitante en este tipo de RMA.

3. La Revolución en los Asuntos Militares II:  Guerra de Información ( o Cibernética).  El mundo del espacio cibernético engendra la anticipación del conflicto virtual  en la forma de guerra de información.  Los guerreros de información trabarán combate cibernético – siempre que se lo permitan hacerlo.  Es bueno reflexionar sobre las implicaciones que tiene la siguiente condición sugerida por Lawrence Freedman:  “ Aun cuando se conciba y se erija una campaña exitosa de información estratégica, esto no garantiza que la víctima responderá de igual manera, sino que responderá con los medios disponibles que tenga en ese momento”.  Con tales advertencias a un lado, la creciente importancia de las computadoras en casi todas las actividades militares garantizan que el espacio cibernético tiene que ser un campo de batalla ( electrónico), mientras que las máquinas y las operaciones para la guerra de información están expuestas a los viejos y despiadados asaltos físicos.

4. La Revolución en los Asuntos Militares III:  El Poderío Aéreo es la Revolución.  Sea que uno decida o no juzgar la efectividad militar del poderío aéreo (norteamericano) en los 1990, de tener una gran mejoría respecto a su labor anterior – en la II Guerra Mundial, Corea, y Vietnam, por ejemplo – a que amerite que se la llame “ revolución”, es cuestión de gusto.  Benjamin Lamberth cita que “ los proponentes de poderío aéreo... han madurado y están más propensos a argüir que la capacidad  del poderío aéreo moderno para afectar la guerra terrestre, ha cruzado un umbral en el cual sus efectos son fundamentalmente mayores que nunca antes.  Este desarrollo, en su estima, ha dado lugar a un cambio en paradigma en la relación entre las fuerzas aéreas y terrestres”.

Un análisis muy potente, pero que no es completamente improbable.  Por fin el poderío aéreo ha demostrado su potestad casi independiente de decidir cuál lado ganará los conflictos librados en campo abierto, en formas permisiblement4  simétricas y convencionales.  Sin embargo, aunque el poderío aéreo de los EE.UU. se ha hecho notable desde los días de Linebacker I y II ( 1972), sin mencionar Rolling Thunder (1965-1968), el poderío aéreo, es un candidato RMA que ha estado “ por llegar” por lo menos desde 1918.  Esto no es menospreciar la potencia del poderío aéreo en algunos contextos, pero su maduración es una historia que se ha venido cociendo por mucho tiempo y que no se puede luchar con otros candidatos RMA para llamar la atención como si fuera una novedad.

5. La Revolución en los Asuntos Militares IV:  El Poderío Espacial es la Revolución.  La  llegada del poderío espacial en la historia estratégica es revolucionaria quizás en formas que tienen sentido común, y de las cuales carecen otras sendas contemporáneas.  Aunque es importante enfatizar el gran complemento que existe entre las ideas aquí detalladas, no les haríamos un gran favor si expusiéramos deficientemente la innovación que es el poderío espacial.  Estamos de acuerdo con Freedman cuando escribe que “ existe peligro al exagerar lo novedoso de la revolución de información en los asuntos militares, y en particular la diferencia que es la información en si misma.  Por si misma no da energía, no destruye, no abriga o mueve fuerzas, aunque si provee soporte vital a todas estas funciones”.

La información ha estado más o menos disponible y ha sido más o menos importante durante la guerra,  Los ejércitos pueden combatir en la ignorancia, pero tienen la tendencia a rendir mejor cuando tienen a mano información confiable – especialmente cuando  se traduce a conocimiento y puede usarse con buen juicio y sabiduría.  El énfasis de Visión Conjunta 2010 de batalla” hubiera tenido una fuerte aceptación por parte de Sun Tzu.   El gran filósofo militar chino y los  efectivos militares de los EE.UU tienen en común hoy en día una fe necia en la consecución y en los valores de la “ inteligencia” en todas sus formas.

Diferente a la explotación sistemática del espacio, la información es una dimensión permanente de la guerra.  El poderío aéreo efectivo también es nuevo, pero no lo es tanto como lo es el poderío espacial.  De las cuatro RMA que hemos analizado brevemente, el poderío espacial es el más revolucionario.  Quizás demasiada“ conmoción cibernética” muchos debates en artículos secundarios respecto a las BMD, interpretaciones exageradas de la “ bala mágica” del poderío aéreo contra Irak, y una sobrecarga de futuros fantásticos  del reino de la ciencia ficción se han combinado para empañar los raciocinios estratégicos.

Ciertamente, en 1971 un comentador visionario ya había reconocido al poderío espacial como habilitador RMA de la guerra guiada por la información.  Francis X. Kane vio que los sistemas espaciales brindaban “ simpatía a las decisiones basadas en datos de tiempo real emitidos por sensores colocados en el  espacio; operación integrada de fuerzas en el teatro de operaciones usando una cuadrícula común; conocimiento íntimo del ambiente físico; acceso directo a eventos que ocurren alrededor del mundo obtenidos en tiempo real; y la efectividad mejorada en el lanzamiento de armas como resultado de las mejoras en nuestro conocimiento geodésico.inicio

Reconocemos que el poderío espacial, de común con los otros tres candidatos RMA, tiene las características de una MTR al respecto.  Sin embargo, siguiendo con mucha voluntad los pasos de otros eruditos quienes han enfatizado lo limitada que puede ser la eficacia de los cambios tecnológicos en si, citamos en su agradable compañía – que la tecnología por si misma no es un arma efectiva.  Para que las tecnologías pertinentes aporten algo digno de llamarse poderío espacial, tiene que haber cambios de carácter militar cultural, institucional, y doctrinal.  La verdadera gloria del Plan a Largo Plazo del USSPACECOM es que no equipara al poderío espacial simplemente con los avances técnicos.

6. Una Revolución en Asuntos Estratégicos.  Este concepto a cierto modo imperial, desarrollado por Lawrence Freedman, puede que todavía logre un grado de ventaja y sea el concepto del día entre algunos comentaristas.  Este concepto tiene la virtud obvia de recordarnos a todos que la fuerza armada y la guerra son mucho más que la tecnología solamente.  En efecto, Freedman nos aconseja que “ la revolución en asuntos estratégicos es menos impulsada por el paso de los cambios tecnológicos que por las incertidumbres en las condiciones políticas”.  La estrategia es el puente que debe cementar el poderío militar de todos los géneros con el propósito político.-

7. Una Revolución en Asuntos de Seguridad.  Existen entre nosotros aquellos que creen que aunque los temas tradicionalmente estratégicos ciertamente persisten, por decir temas que tienen relación con la amenaza o el uso de la fuerza, las amenazas a la seguridad están tomando menos y menos formas tradicionalmente estratégicas.  Sucede que el poderío espacial considerado en su totalidad, es extremadamente pertinente a los problemas de la seguridad ambiental ( e.g., la recopilación de información en las ciencias de la tierra, así como – un día – la actividad de “ observación de asteroides”), pero hay una perspectiva popular entre los doctos en el sentido de que los temas militares tienen una significancia vertiginosamente declinante para la seguridad.  La guerra interestatal a gran escala es felizmente, en el presente, una especie de conflicto en peligro de extinción, pero el uso del poderío militar en ningún respecto está declinando.

8. Una Revolución en Asuntos Políticos.  Nuestro último candidato de revolución es uno que se apropiaría exclusivamente de argumentos respecto a las RMA existentes o inminentes.  En su lugar, esta octava “ revolución” hace notar el cambio radical en el contexto de la política internacional para la amenaza o uso del poderío militar.  Algunos teóricos temen que en nuestro entusiasmo por el valor militar de la electrónica, la conmoción sobre el aparente triunfo operacional de los herederos del General William “ Billy” Mitchell, y en nuestra convicción de que el poderío espacial es la ruta que realmente marca sus diferencias, podríamos estar perdiéndonos las rutas que son más importantes.  La defunción de la desagradable URSS y, por ende, la ausencia temporal de un gran balance de poderío, o lucha ideológica, más bien ponen a los procesadores Pentium, materiales invisibles y satélites GPS, en la sombra estratégica.inicio

CONCLUSIONES

Estamos en peligro de ser prisioneros de nuestros propios conceptos.  El concepto de las RMA es útil al alertarnos de la probabilidad de un cambio ocasional no lineal.  La idea se hace menos útil, sin embargo, cuando se le permite trascender de la categoría de provechosa y de discernimiento sugestivo y en su lugar se lo emplee como una gran teoría para organizar raciocinios de toda la estrategia histórica.  Una RMA inherentemente tiende a predisponer la interpretación a favor de descontar continuidades.  Además genera más bien un debate incestuoso respecto a las clasificaciones y teorías.   En breve, los colegiados, especialmente los eruditos en las ciencias sociales, nunca están más felices que cuando pueden debatir diferencias conceptuales en una forma elocuente.  Como resultado, en vez de exploraciones empíricas guiadas por discernimiento de las RMA, estamos aptos para resbalarnos en conversaciones áridas de “ ¿Qué es una RMA?  ¿ Cuando es una RMA actualmente una MTR, o una MR, o algo  más?.  Los teóricos no están inventando las influencias de nuevas tecnologías de información y de sistemas espaciales; lo que están inventando son maneras de envolver en papel de regalo aquellas realidades conceptuales.  Las capacidades para la guerra guiada por la información, iniciadas conceptualmente por el Almirante William Owens, entre otros, son más adelante una realidad física.  Para contrastar en forma aguda, una RMA es una realidad construida intelectualmente; no puede ser ni verdadera ni falsa sino que más o menos útil.  Los altos conceptos como son las RMA, MR y MTR, son juguetitos de los intelectuales.  Quizás se pueden considerar provechosos, pero no los confunda con realidades empíricas.  Por que el espacio es relativamente un ambiente geográfico simple comparado con el mar – pero especialmente cuando es comparado con las complejidades de la tierra -  la ventaja tecnológica es un premio.  La tecnología siempre importa en conflictos de todo género es todas las geografías, pero en ningún otro lugar importa más que en la geografía del espacio.  Aun en el espacio, la tecnología es sólo una de las dimensiones de estrategia y guerra.

Sin una tecnología espacial adecuada no podemos operar tácticamente hacia La órbita, en la órbita y desde la órbita: por lo tanto, los temas operacionales y estratégicos serían debatibles.  Efectivamente, la búsqueda de una logística financieramente tolerable para el poderío espacial se mantiene como la clave para los elementos más ambiciosos del LRP del USSPACECOM.  Tomando esto como un hecho, es un factor persistente que la guerra, aun la guerra  espacial, no puede convertirse simplemente en un accesorio de robot.  Aun con la mecánica superior para la conducción de la guerra espacial, todo lo que aprendimos de la historia estratégica nos dice que las mejores herramientas de guerra no dan la victoria.  Organización, doctrina, entrenamiento, números ( recordar que Clausewitz y Jomini acordaron sobre la necesidad de traer una fuerza superior para ejercer presión en el momento decisivo), buena política y generalato  serán todos necesarios para que la tecnología superior no se desperdicie.  El concepto del elemento humano en la guerra espacial ciertamente no debe ser descartado por tecnologías actuales y obstáculos políticos. Nathan Goldman dice que “ el debate de que si se requiere la presencia humana en el espacio o si es más eficaz en cuestión de costos que la presencia de robots, es enigmático.  La decisión tiene una conclusión simple:  el sueño del vuelo en el espacio es un anhelo humano que la presencia de un teórico de pacotilla no podrá satisfacer”.  Enfatizamos este punto, no de una noción romántica mal asesorada respecto a una presencia humana en el espacio, aunque para mucha gente tales nociones tienen suficiente justificación, pero como reconocimiento de que la guerra espacial, como la guerra en otros ambientes, es un asunto humano.  Naturalmente, las ventajas y desventajas de los seres humanos versus la tecnología en el espacio tendrán que ser  consideradas cuidadosamente.

De la misma manera en que la era nuclear no puede ser abolida por decreto político, así mismo las realidades físicas del espacio están más allá de las alternativas políticas básicas.  No podemos escoger si el poderío espacial debe requerirse o no.  No podemos elegir revertir el exceso de información de tecnologías  tecnológicas y comerciales.  Las preguntas pertinentes están todas a un nivel más bajo: ¿ quién tendrá cuando poderío espacial, de qué clases, y cuando [ la usarán]? Con respecto a la nueva tecnología de información, la frontera técnica se está abriendo más debido a las oportunidades tecnológicas y al oportunismo comercial de aquellos que inventaron y refinaron los equipos , accesorios y programas de computadoras, que debido a la demanda del consumidor.  Las Fuerzas Armadas de los EE.UU. están navegando las olas más altas del poderío de información, más de lo que están controlando en cualquier sentido práctico, las alturas de las frecuencias de esas olas.  De igual manera, el espacio es  explotado para funciones militares y comerciales vitales simplemente por que es eficiente hacerlo.  Debemos preocuparnos de las vulnerabilidades nuevas en la manera en que dependemos más y más de las plataformas de órbitas, así como estamos en lo correcto al estar ansiosos respecto a una floreciente dependencia cibernética.  Pero hemos hecho un pacto con el diablo que no podemos evitar.  Porque el poderío espacial es una realidad, así también la guerra espacial es una realidad inminente, cuyo prospecto está respaldado por toda la historia, así como de la lógica de la estrategia.

Si se ha definido al poderío espacial como a la capacidad en la paz, la crisis, y la guerra para ejercer una influencia rápida y duradera en el espacio y desde el espacio, entonces el habilitador clave para el poderío espacial tiene que ser el control del espacio.  El LRP está muy en lo cierto cuando define al control del espacio como “ la capacidad de asegurar el acceso al espacio, la libertad de operaciones dentro del medio espacial y una capacidad de negarle a otros la utilización del espacio”.  En la I y la II Guerra Mundial, la incapacidad de Alemania para desafiar su control en el mar, la dejó con la estrategia de los débiles; una guerra de guerrilla furtiva en el mar con incursores marinos y submarinos.  En ambas guerras, el control del mar por parte de los Aliados fue un factor habilitante vital para la victoria de la guerra en general.  En la II Guerra Mundial, el Ataque Ofensivo de los Bombarderos Aliados realizado en 1942-44, intentó ganar la guerra por medio de bombardeos aéreos estratégicos sin asegurar primero el control del aire (i.e., sin derrotar primero a la Luftwaffe).  No se iban a burlar de los dioses de la estrategia; en 1943 la USAAF  por el día, y el Comando Bombardero de la Fuerza Aérea Real  (RAF) por la noche fueron derrotados por el bien integrado sistema de defensa aéreo alemán.  El control del espacio no es un tema que se puede evitar.  No es una  añadidura opcional.  Si las Fuerzas Armadas de los EE.UU. no pueden asegurar y mantener el control del espacio, entonces no serán capaces de explotar el espacio con confianza, o con confianza negar esta explotación a otros.  Como resultado, la capacidad de prevalecer de los EE.UU. en un conflicto, estaría severamente estropeada.  Si fallas en alcanzar una medida saludable para controlar el espacio en la guerra mayor de las posibles guerras del próximo siglo, perderás.

Finalmente, el vaso del poderío espacial de los EE.UU. está medio lleno.  El LRP del USSPACECOM es más que suficiente como documento oficial para intentar fusionar la visión, los planes y las esperanzas.  Generalmente y con referencia específica a misiones espaciales singulares a la vez, se ha asegurado un tremendo progreso en la interpretación.  Por lo menos, es un gran adelanto en el entendimiento por parte de aquellos que son responsables del LRP.  La mitad del vaso del poderío espacial que permanece vacío, que lastima, está representado por la mayoría del equipamiento, las fuerzas del espacio, que se necesitan para hacer el poderío espacial un factor estratégico confiable en un conflicto futuro.  Dejando a un lado la pregunta  controversial de posibles lanzamientos en órbita de armamentos para ser aplicados contra objetivos terrestres, no es controversial de sostener que los EE.UU. tiene una política casi hueca sobre el control del espacio.  La excelente charla en el capítulo 5 del LRP nos da la mejor narración que puede en el tema de aspiraciones, intensiones, y actualidades, pero más contiene un informe del problema o desafío que el firme compromiso para asegurar el control militar necesario en este habilitador más esencial del poderío espacial.

Contrario a lo que parezca quizás, que no se entienda este artículo como una crítica a los LRP.  Entendemos  que ese documento sigue su curso hasta donde puede, dada su naturaleza y su propósito.  Sin embargo, el control del espacio no se puede lograr estrictamente con fuerzas terrestres, por medios electrónicos, o con esperanzas y oraciones.  El control del espacio, en efecto el poderío espacial, requiere del despliegue de fuerzas espaciales consagradas.inicio

Tomado de Aerospace Power
www.panzertruppen.org - Historia de las Fuerzas Armadas alemanas
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